lunes, 11 de marzo de 2019

Propaganda y arquitectura "en el país de los soviets" ________________________________________________________


El triunfo de la Revolución Soviética de 1917 puso en marcha, entre otras muchas e importantes actuaciones, un potente plan de comunicaciones con el objetivo de transmitir hasta el último rincón de un enorme territorio las consignas ideológicas y los programas de desarrollo económico.

Artistas, diseñadores gráficos y fotógrafos, muchos de ellos vinculados a la escuela VKhUTEMAS, acrónimo de «Talleres de Enseñanza Superior del Arte y de la Técnica» y equivalente en la Rusia soviética a la Bauhaus alemana, tuvieron un importantísimo papel en esta tarea. Todo estaba al servicio de la creación de una nueva sociedad y todo era objeto de difusión y propaganda.

Y así la imagen de una nueva arquitectura se coló en numerosos carteles, independientemente de su temática.

Resulta interesante, por ejemplo, descubrir en el cartel realizado en plena guerra civil (1917-21) con el lema "El comité de cooperativas organiza la retaguardia y apoya al Ejército Rojo", cómo la imagen de la “Cooperativa de consumo” corresponde a un edificio de limpios volúmenes prismáticos y amplios ventanales en el que destaca una esbelta torre, rodeado de una aglomeración de construcciones industriales.

Cartel de apoyo al Ejército Rojo (c. 1918)

O cómo en el fotomontaje, obra del diseñador Gustav Klutsis en 1920, aparece la figura de Lenin transportando una edificación de resonancias industriales por encima de una composición arquitectónica claramente “constructivista” que sirve para ilustrar una campaña por la electrificación del país.

Cartel por la electrificación del país (G. Klutsis. 1927)

Grigorii Mikhailovich es el autor del cartel, realizado en 1931, que bajo el rótulo “Abajo la esclavitud en la cocina” muestra a las mujeres el mundo que existe más allá de las paredes de la cocina. Un mundo hecho nuevamente de edificios compuestos por tersos volúmenes prismáticos y circulares, de torres acristaladas y de grandes rótulos, de construcciones comunitarias y zonas de juego.

"Abajo la esclavitud en la cocina" (G. Mikhailovich. 1931)

Precisamente, las bondades de estas instalaciones, especialmente las de las cocinas-comedores comunitarios, de los parques recreativos o de los grandes almacenes estatales son glosados por Vera A. Gitsevich en una serie de carteles (1932) utilizando dibujo, fotografía y textos.  
  
Cartel difundiendo las Cocinas-comedores comunales (V. A.Gitsevich. 1932) 

En este último trabajo, de limpia composición, ya se percibe un lenguaje diferente fruto de los cambios que se habían producido en el poder soviético y que supondrán la forzada desaparición de la ilusión y del entusiasmo artístico precedente.

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