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lunes, 30 de julio de 2018

Ciudad de Vacaciones ¿Dígame? ________________________________________________________

Seguramente este título se asocie instintivamente a la publicidad de la “Ciudad de Vacaciones” más grande de toda Europa, “Marina d´Or”, que en 1983 empezó a hacer realidad su proyecto de construir más de 35.000 viviendas, numerosos hoteles y todo tipo de servicios destinados al ocio. 

A pesar de haberse paralizado su crecimiento, los resultados de una política especulativa y su incidencia  medio ambiental constituyen un rotundo testimonio de "por donde iban los tiros".



Vista aérea de Marina d´Ór. Oropesa (Castellón)

Pero la idea de crear conjuntos vacacionales no es exclusiva del desarrollo inmobiliario producido cuando los turistas extranjeros (y posteriormente los españoles) descubrieron la belleza y bienestar de nuestras costas.

Con planteamientos tan radicalmente diferentes, que no se pretende ni mucho menos compararlos, años antes ya había habido iniciativas, de mucho mayor interés colectivo y urbanístico, con premisas y objetivos bien diferentes.

En el año 1933, dentro del espítitu social de la 2ª República Española, el G.A.T.C.P.A.C. (Grup d´ Arquitectes i Tècnics Catalans per al Progès de l´Arquitectura Contemporània) propone a  la Generalitat de Cataluña el Proyecto de La Ciutat de Repós i Vacances, a desarrollar en una zona de la playa entre Castelldefels, Gavà y Viladecans, de 8 kilómetros de longitud, conectada con Barcelona por carretera y ferrocarril.


La Ciutat de Repós y Vacances en la Revista AC (1933) y modelo del módulo mínimo.

Su planteamiento urbanístico, influenciado por el racionalismo europeo y el constructivismo ruso, buscaba dotar a las clases media y trabajadora de un espacio lúdico y de descanso, en el que se contemplaba,  con una filosofía social y participativa, la construcción desde diferentes módulos de vivienda unifamiliar, a partir de “la “caseta mínima” de madera y fibrocemento, hasta residencias colectivas o para convalecientes, campos deportivos, cine al aire libre, biblioteca, huertos familiares, etc.

La  insurrección fascista contra la República y su posterior triunfo, impidió su ejecución.

En la década de los años 50, los Sindicatos del régimen franquista, a través de la Obra Sindical de Educación y Descanso, promoverían las primeras “Ciudades Sindicales”, siguiendo las experiencias de Italia y Alemania, que si bien podían tener puntos en común con la Ciutat de Repòs y Vacances, en cuanto a la zonificación, su ideología social y su claridad arquitectónica eran completamente diferentes.


La Ciudad Residencial de Educación y Descanso (Tarragona. 1955-57)

La primera de ellas se construyó a 4 km al norte de Tarragona, de acuerdo con el proyecto de los arqtos. A. Pujol y J. Mª. Monrava (1955-57).

Sobre un terreno en pendiente, atravesado por la carretera nacional y la vía del ferrocarril, comprendía 3 zonas, la más alta, la residencial, con 200 apartamentos en edificaciones aisladas o agrupadas formando pequeños bloques quebrados con el edificio social y la capilla. Entre la carretera y la vía férrea, una amplia zona deportiva y por último, una zona marítima a pie de playa. Su arquitectura no es ajena a la influencia de una nueva modernidad que se empezaba a notar en España.

Lamentablemente se han derribado o transformado gran parte de sus edificios y el resto sobrevive entre el abandono y la ruina. 

Porque, a fin de cuentas, lo que interesa al capital especulativo es el modelo de la nueva “Ciudad de Vacaciones, dígame”, que tiene además entre sus atractivos un frecuente desfile nocturno de carrozas iluminadas.

Marina d´Or de noche
Así que ¡dónde vas a comparar!


lunes, 30 de abril de 2018

De la ciudad al chalet___________________________________

Desde antes de la 2ª Guerra Mundial, y todavía bajo los efectos de la crisis del 29, la política económica del presidente Roosevelt (New Deal) animaba el comienzo de lo que posteriormente se llamaría el “american style way of live”. 


The Louisville Flood.  Margaret Bourke-White.1937

Pero tuvo que terminar aquella para que realmente se produjese el desarrollo económico que propició este nuevo modo de vida, con el aumento del poder adquisitivo de su clase media a la que se le introdujo en el más puro esquema capitalista, "producir-consumir-producir-...", a través de  la publicidad y la venta a plazos.

En la base de este proceso estaba la intervención estatal incentivando la construcción y adquisición de la vivienda en propiedad en la periferia, del vehículo particular, y de extensas infraestructuras viarias, lo que fructificó en un nuevo tipo de ciudad, los “Spralls”, urbanizaciones de viv. unifamiliares en las que es imprescindible disponer de uno o más coches privados para ir a los “stripmall” y “shopping mal” (centros comerciales con grandes aparcamientos) a los que se accede por numerosas autopistas.
Una economía basada en el petróleo y necesitada de rentabilizar la importante producción de la industria del motor, que se apoyaba en los engañosos mensajes basados en el valor del individualismo americano y el retorno a la naturaleza. 
Anuncio revista años 60
Una sociedad a la que se le convence que todos los servicios y comodidades que tenía en la ciudad los va a tener en su propia parcela, como muestra el anuncio aparecido en una revista de los 60.
Anuncio revista años 60
Una familia que se aglutina entorno a la vivienda unifamiliar, el garaje y el jardín con barbacoa.
Con esta filosofía se abandonó el centro de las ciudades, que quedó cada vez más abandonado, y se construyó en la periferia sin importar el gasto en extensas infraestructuras, el tiempo perdido en desplazamientos o la tremenda dependencia de la existencia y precio del petróleo. Fue lo que se ha dado en llamar el “efecto donuts” (vacío en el centro y relleno el exterior) y cuya expresión urbana nos ha acompañado en numerosas películas y series.
Quién no recuerda a Jonhny Deep y Winona Ryder en Edward Scissorhands (Tim Barton.1990), a Jim Carrey y Laura Linney en The shoman Truman (Peter Weir.1998), rodada en Seaside (Florida), a Kevin Space y Annette Bening en American Beauty (Sam Mendes. 1999) o las series Desesperates Housewives  (Marc Cherry. 2004) o Mad Men (Matthew Weiner. 2007).

Eduardo  Manostijeras. Tim Barton. 1990
El show de Truman. Peter Weir. 1998

American Beauty. Sam Mendes. 1999
Pero puestos a recordar qué menos que hacer referencia a dos de los testimonios más paradigmáticos de este tránsito entre la ciudad y los “suburbia”, Levittown (New York. 1947-51), y Celebration (Florida.1996).
                                                     Levittown (New York. 1947-51), y Celebration (Florida.1996)
El primero ilustra una urbanización pionera de casas que se montaban en 16 minutos,  mientras la segunda corresponde a una promoción construida por el consorcio Walt Disney en la más pura arquitectura nostálgica, con casitas unifamiliares, que responden a cinco modelos arquitectónicos: Victoriano, Colonial, Clásico, Costero y Mediterráneo, muchas de ellas proyectadas por arquitectos tan famosos como Michael Graves, Cesar Peli o Charles Moore, algunos de ellos, anteriormente, miembros del vanguardista grupo "New York Five" y cuyo nostálgico y edulcorado resultado no se podía alterar por los nuevos usuarios al estar permanentemente controlada su imagen general.
Que dios los mantenga en sus “suburbia”, a la espera de una nueva crisis del petróleo.

jueves, 22 de marzo de 2018

Entre maestros anda el juego (infantil)


La arquitectura y la ciudad han sido tradicionalmente terrenos generosos como lugares de juego. La satírica y divertida mirada de Pieter Brueghel nos muestra una ciudad en la que los adultos han ocupado su plaza y calles para sus juegos, como si hubiesen recordado, de repente, los hábitos de  la infancia. 


Juego de niños. Pieter Brueghel.1560

Eso podía ser así, entre otros motivos, porque hasta hace poco más de un siglo en las ciudades no se consideraba necesaria (quizás no lo era) la existencia de un espacio destinado exclusivamente para el juego infantil al aire libre.

Las transformaciones socioeconómicas, con las nuevas corrientes pedagógicas e higienistas, que se desarrollan desde antes de la mitad del siglo XIX propiciaron, a principios del siglo XX,  la creación de las primeras áreas de juego.

Ejempo de ello fueron  la construcción de los primeros  kindergarten  de  Froebel  en 1837, la postura pública del presidente de los Estados Unidos en 1907 Theorore Roossevelt sobre la necesidad de Playgrounds niños dada la inseguridad de las calles o  el desarrollo del movimiento Open Air Schools a partir de los 20 en Inglaterra y Francia.

Ohío. 1908. Foto: Lawis Hine
Folleto propaganda comercial. 1926















Pero el cambio más radical en este terreno se producirá a raíz del final de la 2ª Guerra Mundial, primero con la intervención sobre las ciudades europeas bombardeadas y posteriormente con motivo del incremento de la población infantil, fruto del baby boom.

En 1947 el arquitecto Aldo van Eyck (1918-1999) recibe el encargo del Ayuntamiento de Amsterdam de transformar muchas de las zonas destruidas y espacios residuales en el interior de la ciudad para convertirlas en lugares estanciales y de juego infantil. La primera fue Bertelmanplein y hasta 1978 su equipo proyectó y se construyeron más de 700 parques infantiles en espacios de todo tipo.
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Van Eyck utilizó una serie de sencillos elementos que se repetían adecuándose a cada lugar. Un arenero, como lugar de juego para los más pequeños, con forma de círculo, cuadrado o triángulo, unas barras metálicas dispuestas como pasamanos, un pequeño túnel o cúpula formados por perfiles tubulares, unos bancos y una cuidada utilización del pavimento fueron las piezas básicas con las que creó un nuevo modelo de parque infantil.

Dijkstraat. Amsterdam.1954. Aldo van Eyck
Zeedijk . Amsterdam. 1956. Aldo van Eyck



















Si bien el personaje similar, y anterior, en EE. UU. sería Robert Moses, responsable del departamento de Parques de Nueva York desde 1934 a 1960, por la creación de numerosos playgrounds,  fue el arquitecto y artista americano-japonés Isamu Nagochi (1904-1988) quien, con un lenguaje totalmente diferente, planteó un nuevo tipo de espacio en el que incorpora la topografía como un elemento más de juego.

En el diseño de su primer espacio de juegos, Play Mountain (Atlanta. 1933), generaba un encadenamiento entre una superficie escalonada con una amplia rampa a su lado, un anfiteatro y un pequeño estanque.

Lamentablemente fue rechazado por la Administración al entender que ofrecía numerosos "riesgos" para los niños. Por el contrario Naguchi defendía que el espacio proyectado debía propiciar el desarrollo de la imaginación y autonomía de los niños en un ambiente de plena libertad de movimientos.

Similar suerte tuvieron sus proyectos posteriores en esta campo, Contoured Playground (Atlanta. 1941), al coincidir con la 2ª Guerra Mundial, United Nations Playground (Nueva York. 1952), realizado en colaboración con el arquitecto J. Whittlesey, o las diferentes soluciones para Riverside Drive Park (Nueva York.1962-66), desarrolladas con Louis I. Kahn, por desacuerdos con la Comisión de Control de Parques.

Únicamente dos se hicieron realidad, Playscapes (Atlanta. 1975) y Kodomo No Kuni (Tokyo. 1965), realizado este último con Yoshio Otani.

Play Mountain. Atlanta. 1933. Isamu Nagochi
Contoured Playground. Atlanta. 1941. Isamu Noguchi

 














Por diferentes que resultan las propuestas de ambos arquitectos, conceptualmente y en su realización, supusieron, y lo siguen siendo, un referente en el diseño urbano.

Su huella se reconoce en el trabajo de numerosos arquitectos, paisajistas y artistas, que con diferentes planeamientos pedagógicos, funcionales y estéticos, entre los años 50 y mediados de los 80, concibieron una amplia gama de espacios para el juego.

En las últimas décadas, entre la invasión de abundantes y sosos artefactos que ocupan todos los rincones de nuestros pueblos y ciudades, afortunadamente encontramos propuestas en las que se aprecia, como si fuese un eco lejano, el recuerdo de los dos "maestros del juego". 




lunes, 25 de diciembre de 2017

El suelo que pisamos

Seguramente la mayoría de quienes suben para ver uno de los “monumentos” más visitados del mundo, la Acrópolis de Atenas, no son conscientes, ni ven, el pavimento que pisan.
Subida a la Acrópolis. Foto: J. M. León. 12.2016.
Parte de los caminos que van a los Propileos y a la colina de Filopapo fueron diseñados, en los años 50 del siglo pasado, por el arquitecto griego Dimitris Pikionis (1887-1968), y supusieron una nueva actitud ante “el suelo que pisamos”.

La vinculación al paisaje y a la naturaleza (las laderas de la Acrópolis), a la historia (el propio recinto) y a la construcción (los materiales empleados) fueron resueltos con la sabiduría de quien en el año 1935 había escrito “Topografía sentimental”, donde ya manifestaba su sensibilidad sobre el carácter del lugar.

Con la mirada puesta en éste, y utilizando restos provenientes de las casas derribadas en el siglo anterior por el Ayuntamiento, Pikionis crea un tapiz pétreo a modo de un enorme collage de elementos, en el que se traban lápidas de mármol con piezas cerámicas, fragmentos anónimos de piedra e incluso zizagueantes franjas de hormigón, poniendo en valor su topografía, con la presencia de las grandes piedras o árboles que emergen del suelo en su recorrido.

Un puzle hecho de Historia y de historias, que formaliza un diálogo entre la memoria y la contemporaneidad, entre la ruina y la construcción, donde la abstracción geométrica, tan querida a la modernidad, deja espacio para la construcción de algún motivo identificable, como un sol, representación de la tradición y la vida.