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lunes, 24 de junio de 2019

Torres y antenas para la Revolución ___________________________

El triunfo de la revolución bolchevique en Rusia en 1917 supuso, entre muchas otras iniciativas, la puesta en marcha de un ambicioso plan de industrialización y comunicaciones con el objetivo de transformar una población mayoritariamente agrícola y muy empobrecida en una nueva sociedad.

Para ello, a pesar de la profunda crisis económica que se vivía en esos años, numerosos proyectos jalonados de torres y antenas propagaron la imagen del “músculo” social e industrial del Estado recién creado a través de una nueva concepción de la arquitectura y del diseño técnico. 
  
En 1919 V. Tatlin presenta ante el Departamento de Bellas Artes del Comisariado Popular de Cultura la maqueta del "Monumento a la Revolución" en Moscú, que cambiará su destino a “Sede de la III Internacional Comunista” en Petrogrado. Un monumento … hecho de hierro, acero, vidrio y revolución”, en palabras del crítico literario V. Shklovsky y que supondrá, aún sin edificarse, el referente de la arquitectura constructivista.

"Monumento sede de la III Internacional". V. Tatlin. 1919

En esos años (1920-22) el ingeniero V. Shújov realiza la “Torre Shábolovka”, verdadero monumento a las comunicaciones, a pesar de no haber podido construirse con la altura prevista por las dificultades de suministro de acero en aquella época.

"Torre Shábolovka". Moscú. V. Shújov. 1920 (Foto J. M. León)

Y a ellas seguirán otras obras y proyectos, trabajos de los alumnos de la escuela Vjutemas y propuestas en concursos públicos que contribuirán a crear un imaginario hecho de esbeltos edificios, antenas, cables y grúas, fruto de un espíritu transformador que, en aquellos momentos, sorprende y capta la atención de las vanguardias europeas y norteamericanas.

"Tribuna para Lenin" El Lissitzky. 1920 y "Pabellón de  la U.R.S.S." París. K. Melnikov. 1925

"Estudio arquitectónico". G. Klutsis. 1920 y Propuesta Concurso "Palacio del Trabajo".1923. Hnos. Vesnin. 


Proyectos de escuela para"Fábrica de pan". Mostakov y Sobolev y "Estación de tren". Kantorovich. 1925. 


Propuesta Concurso  "Leningrad Pravda". Hnos. veesnin. 1924 y Proyecto Fin de carrera "Instituto Lenin". I. Leonidov. 1928

Una arquitectura que se codea con el maquinismo y la Bauhaus, con el racionalismo y el futurismo, y que pretende hacer de su razón de ser la imagen pública de una nueva sociedad.

Una arquitectura que despertará bruscamente de su sueño “constructivista”, con el premio a la propuesta de B. M. Iofan en el “Concurso del Palacio de los Soviets en Moscú” de 1931, frente a las soluciones de M. Ginzburg, los hermanos Vesnin, Le Corbusier, E. Mendelsohn, H. Poelzig, W. Gropius y otros arquitectos.


Propuesta Concurso "Palacio de los Soviets". Moscú. B. M. Iofan. 1931. Proyecto 1939.

En 1932 el Comité Central del Partido Comunista de la U.R.S.S., con I. Stalin a la cabeza, promulga el decreto dereconstrucción de las organizaciones literarias y artísticas, y aunque durante los años siguientes se realizan algunos espléndidos ejemplos de arquitectura constructivista, las esbeltas torres y antenas serán reemplazadas por burdos edificios profusamente ornamentados y rematados con gigantescas efigies al servicio del poder.

lunes, 11 de marzo de 2019

Propaganda y arquitectura "en el país de los soviets" ________________________________________________________


El triunfo de la Revolución Soviética de 1917 puso en marcha, entre otras muchas e importantes actuaciones, un potente plan de comunicaciones con el objetivo de transmitir hasta el último rincón de un enorme territorio las consignas ideológicas y los programas de desarrollo económico.

Artistas, diseñadores gráficos y fotógrafos, muchos de ellos vinculados a la escuela VKhUTEMAS, acrónimo de «Talleres de Enseñanza Superior del Arte y de la Técnica» y equivalente en la Rusia soviética a la Bauhaus alemana, tuvieron un importantísimo papel en esta tarea. Todo estaba al servicio de la creación de una nueva sociedad y todo era objeto de difusión y propaganda.

Y así la imagen de una nueva arquitectura se coló en numerosos carteles, independientemente de su temática.

Resulta interesante, por ejemplo, descubrir en el cartel realizado en plena guerra civil (1917-21) con el lema "El comité de cooperativas organiza la retaguardia y apoya al Ejército Rojo", cómo la imagen de la “Cooperativa de consumo” corresponde a un edificio de limpios volúmenes prismáticos y amplios ventanales en el que destaca una esbelta torre, rodeado de una aglomeración de construcciones industriales.

Cartel de apoyo al Ejército Rojo (c. 1918)

O cómo en el fotomontaje, obra del diseñador Gustav Klutsis en 1920, aparece la figura de Lenin transportando una edificación de resonancias industriales por encima de una composición arquitectónica claramente “constructivista” que sirve para ilustrar una campaña por la electrificación del país.

Cartel por la electrificación del país (G. Klutsis. 1927)

Grigorii Mikhailovich es el autor del cartel, realizado en 1931, que bajo el rótulo “Abajo la esclavitud en la cocina” muestra a las mujeres el mundo que existe más allá de las paredes de la cocina. Un mundo hecho nuevamente de edificios compuestos por tersos volúmenes prismáticos y circulares, de torres acristaladas y de grandes rótulos, de construcciones comunitarias y zonas de juego.

"Abajo la esclavitud en la cocina" (G. Mikhailovich. 1931)

Precisamente, las bondades de estas instalaciones, especialmente las de las cocinas-comedores comunitarios, de los parques recreativos o de los grandes almacenes estatales son glosados por Vera A. Gitsevich en una serie de carteles (1932) utilizando dibujo, fotografía y textos.  
  
Cartel difundiendo las Cocinas-comedores comunales (V. A.Gitsevich. 1932) 

En este último trabajo, de limpia composición, ya se percibe un lenguaje diferente fruto de los cambios que se habían producido en el poder soviético y que supondrán la forzada desaparición de la ilusión y del entusiasmo artístico precedente.