Las calles permiten la comunicación, el contacto literal
entre los diversos edificios que componen una ciudad y los habitantes que en
ella residen.
Pero cuando además tienen que adaptarse a una compleja
topografía o enlazar lugares de diferentes condiciones topográficas, sus soluciones suelen ser
unos magníficos ejemplos de arquitectura
urbana. No sólo los edificios que la bordean pueden ser, o son, arquitecturas,
la calle construida también lo es.
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Escalera de Santa María del Monte. Caltagirone. (Foto: J.M.L.) |
Es el caso de la escalinata que une la Piazza Municipio con
la Chiesa di Santa María del Monte en la ciudad de Caltagirone (Sicilia),
salvando el desnivel existente con 142 escalones dispuestos sin interrupción ni
descanso.
Tal condición, sin duda genera incomodidades y molestias a
sus vecinos, pero haciendo “de la necesidad, virtud”, desde hace siglos los
habitantes de Caltagirone celebran sus
grandes fiestas adornando este lugar con flores o miles de pequeñas lámparas de aceite, coppi, envueltas con papeles de colores.
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El encendido de la Scala Iluminata. (Foto: vía informasicilia.it) |
Estas últimas, durante unas horas -las que tardan en consumirse las velas- hacen de la noche su aliada para componer
vibrantes y brillantes alfombras de luz y color con el parpadeo de las diminutas llamas de aquellas.
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Scala Illuminata. Caltagirone (Foto: G. Cosentino) |
Al día siguiente de la celebración desaparecen los colores y
luces hasta el próximo año, pero la escalera no por ello deja de mantener su
dignidad -quizás sea menos espectacular, nunca menos impresionante- como
corresponde a una magnífica obra de arquitectura proyectada en 1606 por
Giandomenico Gagini, aunque reformas posteriores le dieron su actual pendiente
y formalización.
La escalera, que diariamente utilizan sus vecinos y visitan
numerosos turistas, combina así su esforzada funcionalidad con el papel de gran
decorado ornamental, dando solemnidad a las fiestas.
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