lunes, 17 de agosto de 2020

Quioscos neoplásticos


La relación entre el arte y la arquitectura con las necesidades de la nueva sociedad industrial del siglo XX constituyó una parte fundamental de los planteamientos de la Bauhaus, aplicando sus enseñanzas al diseño de objetos y arquitecturas de diversas escalas.

La influencia de Theo van Doesburg (1883-1931), uno de los referentes del neoplasticismo, fue determinante en las enseñanzas de la Bauhaus, coincidiendo unos años con Herbert Bayer (1900-1985) arquitecto, diseñador gráfico y profesor de la escuela.

Uno de los resultados de esta confluencia fue el diseño, hacia el año 1924, de un conjunto de quioscos que constituyen una pequeña familia con una serie de pautas comunes:

- La composición formal, que se resuelve con el juego de limpios planos y volúmenes que se maclan y desplazan.

Diseño para quiosco y paneles expositores de anuncios. (H. Bayer. 1924)

- El llamativo uso del color, basado en el empleo de la serie básica, rojo, amarillo y azul, acentuando el contraste entre superficies.

Proyecto de quiosco de venta de periódicos. (H. Bayer. 1924)

- La importancia de la tipografía, que adquiere un tamaño de acuerdo con su vocación publicitaria, incorporando elementos, a gran escala, identificables con la función prevista.


Estudio de quiosco de venta de tabaco y cigarros. (H. Bayer. 1924)

- La presencia de la fotografía, el cine y el sonido, que hacen patente la vinculación de estas construcciones con el mundo moderno de la publicidad y de la industria.

Propuesta de pabellón expositivo en una feria industrial. (H. Bayer. 1924)

Unos años antes el artista esloveno Lajos Kassák (1887-1967), próximo a la Bauhaus a través de su relación con Moholy-Nagy, había proyectado un quiosco con un planteamiento similar.


Proyecto de quiosco (L. Kassák. 1922)

Lamentablemente estas propuestas no llegaron a tener más recorrido que su simple representación en perspectivas axonométricas, sin haber podido "enfrentarse", literalmente, con la realidad.

Para aproximarnos a lo que hubieran podido ser tendríamos que recurrir a dos arquitecturas construídas, la Casa Schröeder (G. T. Rietveld. 1924) y el Café De Unie  (J. J. P. Oud arqto. 1925), ambas en Rotterdam, en las que, a pesar del diferente planteamiento, programa y enclave, se puede intuir la aportación que hubiesen supuesto aquellas geometrías y colores en la formalización de la escena urbana.


Casa Schröeder. Rotterdam (G. T. Rietveld. 1924) y  Café De Unie. Rotterdam (J. J. J. Oud arqto. 1925)




8 comentarios:

  1. Un periodo creativo muy interesante y en mi caso poco estudiado. Me has dado mucho en qué pensar. Gracias de nuevo.
    Maite S.

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  2. Gracias Mayte S. Ya sabes que la máxima de la casa es "Instruir deleitando".

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  3. La visita a la casa Schroeder es una experiencia inolvidable. Gracias por recordármela

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  4. El neoplasticismo, heredero del cubismo, supone una autentica bocanada de aire fresco y optimismo festivo en sus manifestaciones, propias del optimismo necesario para superar una catástrofe como fue la primera guerra mundial. Una pena que halla cundido tan poco pues harían la ciudad más alegre y liviana. Creo que todos llevamos un corazón un poco neoplastico en nuestro interior que a veces tímidamente sacamos pintando una pared o un pilar de rojo o azul. Muy atractivo.

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  5. Que buen blog, super buena información. Has salvado una alma en pena necesitada de conocimiento y es lindo saber que los colores primarios pueden ser tan complejos como el mismo ser humano. Un concepto simple pero tan complejo que representa lo frágil de un corazón y lo magnifico de un cerebro.

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