lunes, 7 de junio de 2021

La ciudad y la arquitectura a escena

 

La relación entre la vida y el teatro, entre la realidad y su representación ha sido constante a lo largo de la historia.

Por ello no es de extrañar que en su andadura la ciudad y la arquitectura hayan sido distinguidas acompañantes de aquellas, hasta el punto de considerar a la primera como el escenario de nuestras vidas.

Si bien todo proceso creativo debe entenderse como un continuum, dos significativos momentos históricos contribuyeron a la radical transformación de la escena teatral.

Frente a la forma de representar el ambiente en los telones medievales el Renacimiento, con su interés por la ciudad, el conocimiento de la obra de los clásicos y el dominio de la perspectiva, alumbró una nueva forma de representación que prolongaba la imagen pictórica de la ciudad construida o que se pretendía construir. 

La cittá ideale de  Urbino (atribuida a Piero della Francesca. 1476 c.)

Due vedute di città (Girolamo da Cotignola. 1520)


Entre los protagonistas de esta manera de mirar destaca el pintor y arquitecto Baldasare Peruzzi (1481-1536) al que se le adjudica la realización de la primera escenografía teatral representando una ciudad en perspectiva para la comedia La Calandria (1515).


Perspectiva escenográfica para la obra La Calandria (Baldasarre Peruzzi. 1515)

Si bien fue el arquitecto Sebastián Serlio (1475-1554) quien definió gráficamente en El tratado sobre los escenarios (publicado posteriormente en I Sette libri dell'architettura) las escenografías adecuadas para la comedia y la tragedia, como unos ambientes claramente urbanos con palacios, soportales, logias, etc.

Más popular o burgués el primero con la presencia de tiendas y más clásico y palaciego el segundo, ambos eran fruto de una profunda perspectiva que hacía del escenario una “caja de ilusiones” (El ilusionismo teatral. D. Fernández).

Scena della commedia i della tragedia (Sebastiano Serlio. 1545 c.)

En los siguientes siglos numerosos artistas imbuidos del espíritu del Barroco encontrarán en la ópera el medio idóneo para expresar su interés por la representación escenográfica de la ciudad que, con todas sus diferencias estilísticas,  sigue hasta la exageración las pautas de la perspectiva centrada casi infinita. 

Escenografía para el primer acto de Solimano (Jacques Callot. 1620)

Diseño de la escena para la ópera Il Belloforonte (Giacomo Torrelli. 1642)

Prospettive teatrale (Giuseppe Galli da Bibbiena. 1740 c.)

El segundo gran momento lo constituyó la irrupción en el mundo del teatro de los postulados artísticos de las vanguardias de principios del s. XX, que convirtieron la escena en un banco de pruebas de conceptos y diseños muy distintos a lo aceptado hasta entonces.

Adolphe Appia (1862-1928) y Edward Gordon Craig (1872-1966), y posteriormente Alaxandra Exter (1882-1949), fueron los pioneros en la introducción del volumen y de la luz como elementos definidores del espacio teatral, abriendo nuevos y diferentes caminos en la forma de recrear arquitectónicamente la escena.  

Escenografía para el acto final de la òpera Hamlet (Gordon Craig. 1911)

Escenografía para la ópera Orfeo y Eurídice (Adolpho Appia. 1912)

Maqueta de la escenografía de Salomé (Alexandra Exter. 1917)

La consideración del papel social del teatro y la influencia de las diferentes corrientes artísticas, desde el constructivismo ruso al cubismo centroeuropeo, se materializó a través de la confluencia de numerosos artistas plásticos, escritores y directores de teatro que transformaron totalmente los postulados académicos.

Geométricos elementos estructurales, plataformas, escaleras y nítidos volúmenes configuraron una atmósfera escénica que a veces se aproximaba a un complejo artefacto  y en otras parecía diluir el espacio urbano o arquitectónico en un expresivo juego de planos y luces.

Escenografía para la ópera Mistero Buffo (Anton Lavinsky. 1921)

Escenografía para la ópera Ariodante (Willi Baumeister. 1926)

Planteamientos que supusieron nuevamente un radical corte, y cuyo desarrollo alumbró profundos cambios en la configuración del ambiente escénico y de los que la variedad de escenografías de nuestro tiempo, por diferentes que sean, son dignas herederas.

Escenografía de la obra Rhinoceros (Robert Wilson. 1990. Foto: J. Mommert)

8 comentarios:

  1. Todos los trabajos me parecen a cual más interesante y didáctico !!’

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  2. Gracias a las dos por vuestra compañía.

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  3. Gracias José Miguel. Otra gozada de visita.

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  4. Disfruto del mundo del teatro y su representacion, comprobando la correlacion del arte pictoico y arquitectónico.
    En en estos duros tiempos de pandemia, se atenua mi nostalgia para asidtir a estos espectáculos gracias a tus artículos.

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  5. Enhorabuena Jose Miguel, magnífico el enlace entre ciudad y teatro, la vida misma.
    Recuerdo a gusto la visita al Teatro Olímpico en Vicenza, de Andrea Palladio.

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