lunes, 28 de junio de 2021

Trampantojos arquitectónicos.

 

El trampantojo, traducción literal de trompe l´oeil, lleva implícito en su nombre su significado, engañar al ojo haciéndonos creer lo que no existe en realidad.

Dada su vocación de prolongar ilusoriamente el espacio más allá de los límites construidos, su ámbito por definición es la arquitectura como soporte y como motivo a reproducir. Así se puede constatar en la Historia del Arte desde los frescos pintados en las estancias de las casas pompeyanas. 

Frescos de la Villa  de P. Fannius Synistor. Boscoreale (c. 50-40 a. c.)

Pero el trampantojo va más allá de la simple utilización de la perspectiva como fondo de un cuadro expandiendo la narración por un figurado espacio colindante.

Su escala es variada y encontramos esa técnica conformando pequeños recintos como el Studiolo de Federico de Montefeltro en el Palacio Ducal de Urbino (1476-80), pero también componiendo las fachadas de la desaparecida Haus Zum Tanz (Casa de la Danza en Basilea. Hans Holbein el Joven. 1ª mitad s. XVI), en las que el artista recreó un singular juego de perspectivas pintadas.

Studiolo del Palacio Ducal de Urbino (G Martini arqto. G. y B. da Maiano. 1476-80)

Reconstrucción gráfica de las facchadas de la Haus Zum Tanz. Basilea (Casa de la Danza. Hans Holbein el Joven. 1525-30)

Pero los destinatarios habituales de esta singular técnica expresiva entre los siglos XVI y XVIII fueron los muros y techos de palacios y templos, en los que las arquitecturas dibujadas cobraron especial importancia por significativos que fuesen los motivos o personajes representados.

En las paredes de los primeros las composiciones con columnas, dinteles, arcos y cornisas, que ampliaban ficticiamente lo construido, enmarcaban fragmentos de falsos paisajes que recorrían toda la pared, a veces compartiéndola con pasos hacia  otras estancias creando curiosos contrastes entre la realidad y lo figurado.

Sala della Prospectiva. Villa Farnesina. Roma (B. Peruzzi. 1510-19)
 
Sala dei Palafreneri. Palacio Lanceotti. Roma (A. Tassi. 1617)

Los techos de los palacios también fueron receptores de este ilusorio tratamiento aprovechando su carácter “celestial”, si bien por ello mismo será en los de los templos donde se haga más patente el uso de esta cualidad, dando lugar a una denominación propia, las pinturas di sotto in sù (desde abajo hacia arriba).

Sala dell´Olimpo. Villa Barbaro. Maser. Véneto (El Veronés. 1560)
 
Sala de Audiencias. Palacio Pitti. Florencia (P. da Cortona. 1637-39)

A ello contribuyeron las posiciones propagandísticas de la Contrarreforma que exaltarán artísticamente los misterios divinos y los milagros de la Virgen y los santos con barrocos trampantojos, donde los temas religiosos parecen elevarse sobre unas potentes arquitecturas pintadas que se prolongan hacia el cielo.

Falsa cúpula en la Iglesia de San Francesco Saverio. Trento (A. Pozzo. 1676)

Iglesia de San Ignacio. Roma (A. Pozzo. 1685)

Pero también la arquitectura construida participará de este juego entre lo real y lo sugerido. Sin duda el ejemplo paradigmático es el Teatro Olímpico en Vicenza, obra de Andrea Palladio y que continuó Vincenzo Scamozzi a la muerte del primero.

Considerado el primer teatro construido como un edificio completo, contiene un escenario que inteligentemente introduce un complejo espacio urbano con cinco ”calles”, que al reducir su tamaño y el de los edificios que las conforman, tanto en planta como en sección, transmiten la sensación de profundidad que la perspectiva ilustraba artísticamente en cuadros y paredes.    

Teatro Olímpico. Vicenza (A. Paladio y V. Scamozzi. 1580-85)

Este mismo recurso, el de reducir progresivamente el tamaño de los elementos que delimitan un espacio en rampa, fue utilizado décadas más tarde por Borromini en el palacio del cardenal Spada construyendo un nuevo corredor. Enmarcado por columnas parece prolongarse exageradamente hacia una estatua que con sus reducidas dimensiones (60 cm) cierra perfectamente la falsa perspectiva.

Galería Palacio Spada. Roma (F. Borromini. 1632)

Y casi un siglo después de la obra de Palladio, Bernini crea por encargo del papa Alejandro VII la Scala Regia, entre los Palacios Vaticanos y el templo de San Pedro. Con criterios similares a los empleados por Borromini en cuanto a la variación de anchura y altura e introduciendo rellanos intermedios dada su mayor longitud consigue realzar todavía más la sensación de lejana ascensión.

Scala Regia. Palacios Vaticanos (G. L. Bernini. 1663-66)

Acompañando a tan sutiles intervenciones la arquitectura doméstica fue incorporando a su escala el lenguaje de lo simulado, tratando de significar sus fachadas con pilastras y recercados pintados a los que se añadía el efecto de la sombra tratando de transmitir un relieve que no existe haciéndonos partícipes desde la escena urbana del imaginativo juego del trampantojo.

Detalle de falso relieve en fachada. Anguiano. La Rioja (Foto: J. M. León)


4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. "Vivir para ver", "ver para vivir" Interesante artículo sobre la percepción y la ilusion. En el fondo la vida humana es un gran trampantojo donde estiramos o deformamos la realidad existente para hacerla coincidir un poco con la realidad soñada. Quizás eso sea una de las causas de nuestra evolución y también de nuestra degeneración cuando confundimos la realidad con nuestros sueños, cosa tan habitual en los tiempos que corren.

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    2. Gracias Pablo, más fuerte se podrá decir, más claro no.

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