Los museos son unos magníficos lugares para ejercitar la
mirada.
Y no sólo porque el objetivo de nuestra visita sea “ver” lo expuesto. También porque a la vez que somos vistos por los protagonistas de las obras de arte, lo somos también por quienes deambulan por sus salas y nos miran igual que
nosotros les miramos a ellos.
Es habitual encontrar en los grandes museos a decenas de personas tratando, no de ver sino, de fotografiar una
obra maestra (parece que no se acuerdan que internet está lleno de magníficas imágenes), pero es menos normal ver una fotografía en la que aparezcamos los
visitantes captados en el momento de contemplar un cuadro desde la posición de
éste, como ocurre en el trabajo de Thomas Struth.
Cuando observamos una obra no somos conscientes de la intensidad y curiosidad de nuestra mirada, y otra mirada -la del fotógrafo- nos la hace presente.
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| Jacques Tati in the Sculpture Garden of the Mo.Ma. (Y. Joel. 1958). y Little boy looking at a work of Miró (S. Weiss. 1975) |
Y así se van creando situaciones que no sabemos si fueron preparadas o son fruto de la
paciencia del fotógrafo o de la casualidad del momento, porque todo es posible.
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| Kugach's Before the Dance. Galería Estatal Tretyakov. Moscú (A. Freeberg 2008) |
Los contrastes entre la indumentaria de los visitantes y la de los personajes representados propicia con frecuencia un juego fotográfico y de pensamientos del tipo ¡qué belleza! dirían unos y ¡qué pintas! pensarían las otras.
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| Looking at Matisse (L. Dahl-Wolfe. 1939) |
En otros casos, la contemplación de un cuadro crea un inconsciente diálogo corporal entre la obra y los espectadores, como si la tensión contenida en aquel se transmitiese a estos.
O se dan absurdas situaciones como la que refleja el interés por saber que pone la pequeña cartulina ante la
ausencia del cuadro, mientras a las obras colindantes nadie les dedica su atención.
Y luego está el museo que no vemos ni veremos la mayoría. El
museo que queda en manos del personal de mantenimiento, reflejado como una tarea habitual en la película How to Steal a Million ("Cómo robar un millón". W. Wyler. 1966) o en el silencioso momento captado por F. Henle.
O todavía más, cuando los museos cierran sus puertas y el silencio invade el espacio ocupado anteriormente por los visitantes. Esos silenciosos museos de cuya existencia nos han informado estos últimos meses, pero que afortunadamente ya están recobrando el pálpito del día a día.
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| Night in the Museum of Modern Art. New York (F. Henle.1949) |
O todavía más, cuando los museos cierran sus puertas y el silencio invade el espacio ocupado anteriormente por los visitantes. Esos silenciosos museos de cuya existencia nos han informado estos últimos meses, pero que afortunadamente ya están recobrando el pálpito del día a día.








