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lunes, 15 de enero de 2018

La ciudad y el arte

En 1990, el artista Rogelio López Cuenca acabó en el cuartelillo de la Guardia Civil de Coín (Málaga) por la instalación de su obra "Travers/erles/idées…" en una carretera local.

Con motivo de la Expo 92 de Sevilla, el mismo artista recibió el encargo de una obra para ubicarla en los paseos del recinto ferial. El resultado fue la colocación de una serie de “postes informativos” bajo el nombre de "Decret nº 1", que justo antes de la inauguración fueron retirados (eufemismo de censurados) y almacenados por orden de la “autoridad competente”.

Al finalizar la Expo pasaron a la colección del Museo Nacional-Centro de Arte “Reina Sofía” (MNCARS. Madrid), habiéndose instalado alguno de ellos en el entorno del edificio.

    
Travers/erles/idées (1990) y Decret nº 1 (1992). R. L. Cuenca
Coherente con sus planteamientos de apropiación y transgresión de ”lo establecido”, su obra pone en cuestión no sólo el lenguaje, sino lo que es más importante, determinadas actitudes políticas y sociales.

Recientemente, al dar la vuelta al antiguo Hospital de San Carlos, y después de detenerme ante uno de sus paneles informativos,Pourq/uoi…”, en la calle Atocha me encontré con una imagen, por delante de la cual la vida de la ciudad seguía su intrascendente ritmo.


Madrid. Foto J. M. L. (2013)
¿Cómo no pensar, en un primer momento, que  lo que estaba viendo podía formar parte de un “programa publicitario” institucional que buscaba provocar la curiosidad de los peatones y llamar su atención hacia el Centro de Arte Reina Sofía?

¿O quizás se trataba de un “montaje alternativo" que planteaba una crítica hacia las instituciones culturales y más concretamente hacia el MNCARS?

El escaso eco de su presencia, por no decir nulo, ya que durante el tiempo que lo estuve observando nadie se paró, me hizo entender la realidad. Era “sólo” una persona que dormía, o "se escondía", bajo las mantas. 

Ya lo decía Oscar Wilde “La vida imita al arte mucho más que el arte a la vida”.