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lunes, 9 de agosto de 2021

Revisitando "Las vigilantas de la playa"


Si bien el título es propenso al equívoco, no es la intención de “La ciudad visitada” hablar de las protagonistas femeninas de la serie de televisión “Los vigilantes de la playa”, ambientada en la playa de Santa Mónica (Los Ángeles. California), pero sí de un elemento que aparecía en todos los episodios, aunque fuese en segundo término. 

Se trata de las torres de vigilancia y socorro, esas pequeñas construcciones, inicialmente de madera, cuya misión era dotar a las playas de un puesto de observación y salvamento por lo que tenían que estar elevadas por encima de los bañistas.

Puesto de socorro. Miami. años 50

Las instaladas en la costa de Florida crearon una imagen propia con sus llamativos colores que recuerdan un momento estético en la zona de Los Ángeles. Y digo recuerdan porque el paso del huracán Andrew en 1992 arrasó la costa de Florida y sus torres de vigilancia, diseñando gran parte de las que ahora existen el arquitecto W. Lane en 1995 y posteriormente en 2015, con un alegre y desenfadado lenguaje ”mambo”.

 
Nuevas " Lifeguard tower" en la costa de Florida (W. Lane. 1995-2015)

En las playas europeas estos elementos no tuvieron, en general, la carga decorativista de los americanos, haciéndose presentes a través de soluciones más construidas vinculadas formalmente a las corrientes artísticas del momento. 


Torres en Klampenborg. Alemania (A. Jacobsen. 1932) y en Schleswig-Holstein. Alemania (Fuente:  Touris Media) 


Playa de Binz. Isla de Rügen. Alemania (D. Otto arqto. y U. Müther ing. 1975)

En las décadas siguientes sus formas se simplifican, poniendo el acento en expresar con los mínimos elementos su razón de ser y minimizando su impacto visual. 

Bajo estos criterios la torre diseñada por J. Costa, A. Prat, y J. M. Riba (Premio FAD 88 de Diseño de Arquitectura Efímera) utiliza como pieza fundamental un doble mástil de madera ligeramente inclinado hacia adelante que evoca su relación con el mar y manifiesta su voluntad de otear y vigilar la playa. 

Playa de Mataró. Barcelona. (J. Costa, A. Prat, y J. M. Riba. 1988. Foto: A. Prat)

Puestos de observación. Playa de Barcelona y Primer premio concurso Lifeguard Miami Beach (Brillhart architecture)


Pero en el constante proceso por “superar” lo existente con nuevos diseños se abren paso soluciones que caen en lo artificioso. 

Las hay que recuerdan a algún “artilugio con patas” sacado de La Guerra de las Galaxias mientras otras parecen requerir un esfuerzo constructivo y técnico excesivo para su realización. En ambos casos pecan de un alarde innecesario para el fin que se pretende.

Nuevo puesto de vigilancia y Lifeguard Tower La Jolla. San Diego (RNT Architects y H. Perez. 2013. Foto: J. Rosenberg) 

Ante estas últimas imágenes tranquiliza la discreta presencia de las soluciones habituales en muchas de nuestras playas.

Playa La Salvé. Laredo. Cantabria (Foto: J. M. León)




lunes, 18 de noviembre de 2019

Subir y bajar con A. Jacobsen



Podría parecer que la escalera por su evidente razón de ser, comunicar diferentes niveles  entre sí, es el elemento funcional que menos hay que explicar.

Pero a la vista de tantas maneras de resolver situaciones bien distintas, de las escaleras se puede hablar, o escribir, y mucho.

Y no sólo de sus trazados, construcción o tamaños también, y especialmente, de los espacios creados para alojarlas, ya que aquellas y estos no serían los mismos sin la presencia del otro.

La obra del arquitecto danés Arne Jacobsen (1902-1971) es un buen exponente de este interés proyectual.

En el Ayuntamiento de la ciudad de Aarhus, realizado en colaboración con Erick Moller e inaugurado en 1941 su doble carácter, como sede del gobierno municipal por un lado y de la gestión social y administrativa del día a día por otro, se resuelve con dos espacios distribuidores sensiblemente diferentes con sus correspondientes escaleras.

Un diáfano vestíbulo recibe al visitante ofreciéndole visualmente dos recorridos inmediatos, descender desde la planta baja a través de la escalera circular que recorta el pavimento, permitiendo que la luz penetre en el distribuidor inferior, o utilizar la escalera recta, de un solo tramo, que accede a la galería superior donde se ubica la Sala de Plenos y otras dependencias públicas.

Escalera en vestíbulo. Ayuntamiento Aarhus. Dinamarca (1941, A. Jacobsen y E. Moller)
La relación entre ambas escaleras supera el papel estrictamente funcional de las mismas, produciendo un diálogo entre dos piezas, casi escultóricas, una construida y otra vaciada en el sólido plano horizontal.

Planta baja. Ayuntamiento de Aarhus. Dinamarca (1941, A. Jacobsen y E. Moller)

El Banco Nacional de  Dinamarca en Copenhague (realizado en dos fases entre 1965 y 1978) es una obra que Jacobsen sólo llegó a ver terminada su primera fase (1971), concluyéndola años después, siguiendo su proyecto, sus colaboradores y socios H. Dissing y O. Weitling.

Desde su discreta entrada, situada en la fachada que da al paseo marítimo Havnegade, se accede a un espacioso vestíbulo de planta trapezoidal, de casi 20 metros de altura  libre, al fondo del cual se dispone una escalera sutilmente suspendida de la estructura del techo, dando acceso por sus rellanos a cinco plantas de oficinas elevadas.

Vestíbulo y escalera. Banco Nacional de Dinamarca. Copenhague (1965-78, A. Jacobsen, H. Dissing y O. Weitling)

La manera en cómo ésta se “apoya” en el pavimento, el cómo se dibuja en toda su altura reproduciendo el perfil quebrado de los peldaños, la utilización de vidrio como barandilla junto con la, casi inapreciable, estructura sustentante conforman una gran y ligera escultura que se confronta al singular y vacío espacio del vestíbulo. 

Detalle escalera del Ayuntamiento de Rodovre similar a la del Banco. Dinamarca (1952-56, A. Jacobsen)

El interés por cualificar la presencia de las escaleras en estos dos edificios de Arne Jacobsen, preocupación común en la obra de muchos otros arquitectos a lo largo de los siglos da lugar a un rico repertorio de soluciones, que constituyen, de alguna manera una particular historia de la Arquitectura, que se entiende subiendo y bajando sus escaleras.