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lunes, 26 de abril de 2021

Y ahora, ¿pará que sirve un silo?


Los silos de grano forman parte de la historia del almacenamiento de alimentos. Construidos desde la antigüedad con diferentes sistemas permitían disponer de reservas para épocas de necesidad y poder regular su redistribución y precio.

Su rotunda formalización con grandes depósitos de hormigón por todo el territorio americano a principios del siglo XX llamó la atención de famosos arquitectos europeos que viajaron a los EE. UU. o escribieron sobre los mismos; Walter Grophius en 1913, Theo Van Doesbug en 1921, Le Corbusier y Moisei Ginzburg en 1923, y Eric Mendelsohn en 1926.


Imágenes de silos en Amerika (E. Mendelsohn. 1926)


En España se construyeron 687 de estos grandes edificios, en su mayoría entre los años 1945 y 1986, que con su gran altura siguen destacando en el paisaje rural como grandes “catedrales del campo”.

Silos en las provincias de Salamanca y Palencia (Fotos: Trisol y V. Quintana)


Fruto de la transformación de las políticas agrarias, actualmente la mayoría de los silos rurales están en desuso, sobreviviendo entre la falta de mantenimiento por parte de sus propietarios y las recalificaciones urbanísticas que los empujan al derribo.

Dos intervenciones fueron pioneras en nuestro país por sus interesantes planteamientos. Una, obra del Taller de Arquitectura de Ricardo Bofill sobre la antigua fábrica de cementos de Sant Just Desver (Barcelona) para uso del estudio (1973-75) y otra, la del estudio de los arquitectos Tuñón y Mansilla sobre la antigua fábrica de cerveza El Águila (Madrid) como soporte de la Biblioteca y Archivo de la Comunidad de Madrid (1996-2003).


Exterior e interior de La Fábrica. San Just Desvern. Barcelona (Taller de Arquitectura. 1973-75)

  

Biblioteca y Archivo General de la Comunidad de Madrid. Madrid (Tuñón y Mansilla arqtos. 1996-2003)

Desde hace unos años algunos silos se utilizan como almacenes de fondos artísticos, incluso hay quien ha montado un hotel o un centro termal, en otros unas voluntariosas administraciones tratan de mantener algún curioso museo local o se han planteado como parte de un equipamiento sociocultural (teatro, biblioteca, etc.)

En esta situación cabe destacar dos iniciativas. Ante la amenaza de derribo del silo Capiscol de Burgos se convocó un Concurso de ideas entre estudiantes de la Escuela de  Arquitectura de Valladolid para alojar un “Centro de Formación y Producción de Artes Visuales, Salas de Proyección y Zona de Ocio”, que lamentablemente sólo quedaron plasmadas en los dibujos de los participantes.

En el año 2010 el Ayuntamiento de Fuentes de Andalucía (Sevilla) encargó al colectivo Fábrica de Arquitectura S.L. el proyecto para convertir el silo en un Centro Cultural, de Interpretación y Turístico, del que únicamente se ha realizado la adecuación de la nave lateral existente y la musealización del silo con una nueva escalera exterior para acceso al mirador de cubierta, que ha recualificado el edificio.


Propuesta Concurso Silo Capiscol. Burgos (A. Chumillas. 2010) y nueva escalera en el silo de Fuentes de Andalucía. Sevilla (Fabrica de Arquitectura. 2010-18)


Las experiencias en otros países son muy  diferentes al ser muchos de sus silos claramente urbanos, situados en puertos o en zonas próximas a instalaciones ferroviarias de grandes ciudades. Ello les ha permitido subsistir dentro de las nuevas remodelaciones urbanas.

Son abundantes las intervenciones realizadas en estas  últimas décadas, aunque seguramente también serán numerosos los edificios desaparecidos.

En ocasiones se han destinado a edificios residenciales que ubican sus habitaciones en el interior de los módulos cilíndricos perforando sus muros o utilizando sus volúmenes vacíos como núcleos estructurales y de comunicaciones de un conjunto de viviendas voladas.


Residencia estudiantes. Oslo (HRTB ark. 2002. Foto J. Havran) y Edif. viviendas. Copenhague (MVRDV. 2005. Foto: R. Hart)


Lo más habitual es su aprovechamiento para usos socio culturales, museos o centros de arte. Su reutilización vaciando algunos elementos interiores junto con el uso de su cubierta como mirador urbano generan espacios, recorridos y vistas de gran interés.

Museo MKM. Duisburg (Herzog y de Meuron. 1999 y extensión 2013)

 

Restaurante y establecimiiento alimentación en Zwarte Silo. Deventer (W. Holtkamp Arch. 2015.  Foto: T. Van de Velde)


1º premio en Concurso ArtSilo para Nuevo Museo. Kristiansad  (Mestres Wäge y MX SI arqtos. 2016)


Renovación de Silos en Minsheng Wharf. Shangai (Atelier Deshaus. 2017. Foto: L. Ghintiu) 


Si bien las realidades territoriales y económicas son muy diferentes, esta suma de imágenes permite entender a nuestra escala que, más allá de la actual moda de intervenir artísticamente sobre sus paredes, camuflando su propia expresividad, los silos poseen unas singulares cualidades espaciales y posibilidades de uso que reclaman nuestra atención.

lunes, 4 de enero de 2021

Arquitectura para después de la pandemia

 

A lo largo de estos tiempos de zozobra sanitaria se ha dicho y escrito mucho sobre la arquitectura que la nueva situación creada por el corona virus demanda.

Viviendas más grandes, espacios interiores polivalentes, más ventilación y soleamiento, más y mayores terrazas, mejor aislamiento, etc. son aspectos que se repiten como un mantra en todo tipo de entrevistas y artículos.

Sin entrar en el tema fundamental del derecho a una vivienda digna, sea en tipologías compactas o en conjuntos de unifamiliares, de compra-venta o de alquiler, de promoción pública o privada, de sus características y financiación, conviene recordar que muchos proyectos y realizaciones han planteado hace años respuestas a temas similares sin estar inmersos en una pandemia.

Un ejemplo es la propuesta, afortunadamente realizada, del equipo formado por los estudios de arquitectos Anne Lacaton & Jean-Philippe Vassal, Frederic Druot y Christophe Hutin que ganó en el año 2011 el concurso para mejorar la calidad de 530 viviendas HLM (Habitation à Loyer Modéré), la variante francesa de la vivienda social de los años 60 del siglo XX, en Burdeos.

Estado anterior del edifico HLM en Cité-du-Grand-Parc. Burdeos (Foto: Fh. Ruault)


La propuesta consistía en añadir una nueva pieza de casi 4 m. de anchura a la edificación existente que actuaba en tres frentes: mejora de las condiciones de habitabilidad -especialmente su aislamiento-, aumento de su superficie con una pieza polivalente –interior/exterior-, y cambio de su formalización arquitectónica.

Esquemas antes y después de la ampliación

Esta pieza que recorre todas las fachadas a las que daban las cocinas y los comedores-estar, además de algún dormitorio, se concibe como un mecano de elementos prefabricados, pilares, y losas cuya construcción no exigió el traslado de los vecinos a otro alojamiento mientras duraron las  obras. 

Imágenes del proceso constructivo y módulo piloto


El resultado así conseguido se distribuye en un generoso espacio que actúa como ampliación del espacio interior, cerrado con un acristalamiento ligero y plegable, y un  balcón corrido. La relación con la construcción existente se hace sustituyendo las antiguos ventanas por una nueva carpintería acristalada que aumenta la comunicación de lo existente con lo añadido.

Esquemas de distribución de una vivienda según el Estado anterior y la Propuesta (Documentación arqtos.) 


Esta solución permite con el buen tiempo disponer de una magnífica terraza, abriendo las correderas entre el balcón corrido y la galería a la que ventila la zona estancial, y cuando hace frío, a poco que le dé el sol este espacio actúa como un colchón y acumulador térmico, convirtiéndose en “un jardín de invierno interior” en palabras de los autores, aumentando el aislamiento y confort de las piezas interiores.

Variantes del nuevo espacio añadido a las viviendas (Fotos: Ph. Ruault y otros)

Exteriormente los edificios estrenan fachada. La densidad y rigidez compositiva de las mismas se aligera con los nuevos paños acristalados y sus cortinas térmicas dando lugar a una nueva formalización.   

Detalle de la fachada anterior y la nueva (Fotos: Ph. Ruault)

La obra realizada consiste, de alguna manera, en una reinterpretación y mejora de las tradicionales galerías acristaladas, características de los edificios de viviendas del “ensanche”. 

El resultado final (Foto: Ph. Ruault)

El proceso desde el recuerdo de lo que había hasta el resultado final fue especialmente valorado por vecinos e instituciones y galardonado en el año 2019 con el European Union Prize for Contemporary Architecture – Mies van der Rohe Award ("Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea — Premio Mies van der Rohe").