lunes, 21 de enero de 2019

Edificios con nervios de acero ________________________________________________________


El desarrollo de una nueva tecnología y tratamiento del hierro a finales del siglo XVIII y primera mitad del XIX supuso una revolución en la construcción de edificios, consecuencia directa de la Revolución Industrial.

Si bien los primeros edificios en los que se empleó la estructura metálica fueron de carácter industrial (fábricas y puentes), las indudables ventajas que tal material tenía respecto a las estructuras de madera y ladrillo provocaron la rápida difusión de este sistema constructivo con ejemplos tan notables como la Bibliothèque de Sainte Geneviève en París (H. Labrouste, 1843-1850), el Crystal Pallace  (J. Paxton, 1851), o la Saint Pancras Station de Londres (W. H. Barlow, 1862) entre otros muchos.

Igualmente a partir de 1850, y principalmente en EE. UU. se populariza la técnica del cast-iron en la construcción de edificios de  viviendas, con un sistema basado en la modulación y fabricación industrial de sus componentes.

Bibliothèque de Sainte Geneviève. París (H. Labrouste, 1843-1850) Foto: M. Nguyen
Crystal Pallace. Londres  (J. Paxton, 1851)
Saint Pancras Station. Londres (W. H. Barlow, 1862) Foto: Chapman Taylor 
Haughwout Building.  Nueva York. (J. P. Gaynor, 1857). Foto: E. Rolle
Pero su formalización arquitectónica oscilaba constantemente entre los que hicieron de la solución estructural su imagen, los menos, y los que desarrollaban sus fachadas siguiendo cánones academicistas o historicistas.

Esta dicotomía, así como todas sus posibles situaciones intermedias siguió dándose a lo largo del siglo XX.

Mies van der Rohe hizo de la estructura metálica la gran protagonista de la mayoría de  sus edificios. El proceso constructivo del S. R. Crown Hall IIT (Chicago. 1950-56), adelanta una idea de su configuración final y en la Neue Nationalgalerie (Berlín. 1965-68) la fluencia entre el espacio interior y el exterior se basa en la presencia contínua de la estructura del techo.


S. R. Crown Hall IIT en construcción. Chicago (L. Mies van der Rohe. 1950-56). Fuente: arquitectura+acero 
S. R. Crown Hall IIT. Chicago (L. Mies van der Rohe. 1950-56). Fuente: IIT Chicago

                                       Neue Nationalgalerie. Berlín. (L. Mies van der Rohe. 1965-68). Fuente: mimoa

Bien diferente es el planteamiento, por ejemplo, de Frank O. Gehry cuyas obras parten de una singular configuración formal en la que la estructura es poco más que una imprescindible exigencia constructiva totalmente subsidiaria. El Museo Guggenheim (Bilbao. 1992-97) mostró durante su construcción la intrincada estructura metálica que sería posteriormente trasdosada con diversas capas de revestimientos para conseguir las formas  por él proyectadas.

Museo Guggenheim en construcción. Bilbao. ( F. O. Gehry, 1992-97). Fuente: Plataforma Arquitectura
Museo Guggenheim. Bilbao. ( F. O. Gehry, 1992-97). Fuente: very bilbao

En cualquier caso, de unos y otros, de los que responden más nítidamente a su estructura, o de aquellos más interesados por una imagen ajena a la misma, se puede decir con toda razón que son edificios con “nervios de acero”.   


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