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lunes, 27 de mayo de 2019

Arboles urbanos __________________________


Si bien pudiera creerse que la vegetación fue algo ajeno e inexistente en el origen de la ciudad, entendiéndose aquella como exclusiva  de la naturaleza, rápidamente fue incorporada, literalmente “domesticada”, en los jardines de los palacios, en los claustros y huertos de monasterios urbanos y más tarde en parques y paseos públicos.

El árbol siempre ha estado presente en el desarrollo de la sociedad, acogiendo bajo su sombra las reuniones de los primitivos Consejos de vecinos. Imagen que se mantiene todavía en numerosos pueblos en los que “el árbol”, a veces el único que hay en aquellos, preside la Plaza.

Olmo centanario en la plaza de El Rasillo de Cameros. La Rioja

La fisonomía de nuestras ciudades sería impensable hoy sin la existencia de parques, jardines, alamedas, bulevares o simplemente aceras arboladas que, con su presencia, contribuyen  no sólo a hacer más placentera la escena urbana, también a mejorar la calidad del aire que respiramos.

Boulevard Saint-Germain. París

Aunque para ello al árbol se le haya (mal)tratado en muchos casos, doblegando su naturaleza para conseguir artificiosos resultados según el gusto de la sociedad urbana de cada momento.

Paseo en el Parque de Santoña. Cantabria (Foto: J. M. León)

Pero incluso dentro de tan rígidas actitudes siempre queda un “hueco”, y nunca mejor dicho, para el gesto atento que trata de hacer compatible el denso y recortado follaje de los ficus con  la presencia de las farolas en una plaza pública de la ciudad de san Miguel de Allende (Méjico).

Plaza de San Miguel Allende. Méjico (Foto: J. M. León)


lunes, 21 de enero de 2019

Edificios con nervios de acero ________________________________________________________


El desarrollo de una nueva tecnología y tratamiento del hierro a finales del siglo XVIII y primera mitad del XIX supuso una revolución en la construcción de edificios, consecuencia directa de la Revolución Industrial.

Si bien los primeros edificios en los que se empleó la estructura metálica fueron de carácter industrial (fábricas y puentes), las indudables ventajas que tal material tenía respecto a las estructuras de madera y ladrillo provocaron la rápida difusión de este sistema constructivo con ejemplos tan notables como la Bibliothèque de Sainte Geneviève en París (H. Labrouste, 1843-1850), el Crystal Pallace  (J. Paxton, 1851), o la Saint Pancras Station de Londres (W. H. Barlow, 1862) entre otros muchos.

Igualmente a partir de 1850, y principalmente en EE. UU. se populariza la técnica del cast-iron en la construcción de edificios de  viviendas, con un sistema basado en la modulación y fabricación industrial de sus componentes.

Bibliothèque de Sainte Geneviève. París (H. Labrouste, 1843-1850) Foto: M. Nguyen
Crystal Pallace. Londres  (J. Paxton, 1851)
Saint Pancras Station. Londres (W. H. Barlow, 1862) Foto: Chapman Taylor 
Haughwout Building.  Nueva York. (J. P. Gaynor, 1857). Foto: E. Rolle
Pero su formalización arquitectónica oscilaba constantemente entre los que hicieron de la solución estructural su imagen, los menos, y los que desarrollaban sus fachadas siguiendo cánones academicistas o historicistas.

Esta dicotomía, así como todas sus posibles situaciones intermedias siguió dándose a lo largo del siglo XX.

Mies van der Rohe hizo de la estructura metálica la gran protagonista de la mayoría de  sus edificios. El proceso constructivo del S. R. Crown Hall IIT (Chicago. 1950-56), adelanta una idea de su configuración final y en la Neue Nationalgalerie (Berlín. 1965-68) la fluencia entre el espacio interior y el exterior se basa en la presencia contínua de la estructura del techo.


S. R. Crown Hall IIT en construcción. Chicago (L. Mies van der Rohe. 1950-56). Fuente: arquitectura+acero 
S. R. Crown Hall IIT. Chicago (L. Mies van der Rohe. 1950-56). Fuente: IIT Chicago

                                       Neue Nationalgalerie. Berlín. (L. Mies van der Rohe. 1965-68). Fuente: mimoa

Bien diferente es el planteamiento, por ejemplo, de Frank O. Gehry cuyas obras parten de una singular configuración formal en la que la estructura es poco más que una imprescindible exigencia constructiva totalmente subsidiaria. El Museo Guggenheim (Bilbao. 1992-97) mostró durante su construcción la intrincada estructura metálica que sería posteriormente trasdosada con diversas capas de revestimientos para conseguir las formas  por él proyectadas.

Museo Guggenheim en construcción. Bilbao. ( F. O. Gehry, 1992-97). Fuente: Plataforma Arquitectura
Museo Guggenheim. Bilbao. ( F. O. Gehry, 1992-97). Fuente: very bilbao

En cualquier caso, de unos y otros, de los que responden más nítidamente a su estructura, o de aquellos más interesados por una imagen ajena a la misma, se puede decir con toda razón que son edificios con “nervios de acero”.   


lunes, 14 de enero de 2019

Jugando en campo diferente ________________________________________________________

Quien estableció las características y dimensiones de los campos de juego lo hizo con la buena voluntad de regular la práctica del deporte y hacerla homologable, se practicase donde fuese.

¿Pero qué ocurre cuando la realidad no se ajusta a los parámetros establecidos? Simplemente se juega como se puede, como siempre ha sido.

La creatividad de diversos artistas y diseñadores, con su componente de reflexión y provocación, ha permitido poner en valor espacios residuales o simplemente diferentes a los contemplados en las normas y ofrecer un espacio distinto para el juego y el deporte.

En el año 2007, con motivo de la 9ª Bienal de Sharjah (Emiratos Árabes Unidos), la artista Maider López intervino en la plaza  situada delante del Museo de Arte de la ciudad, convirtiendo con la “magia” que le caracteriza parte de un insulso espacio público en un sencillo y atípico campo de fútbol.
Los jóvenes árabes comparten sus juegos con algunas de las inmóviles farolas y bancos existentes.

Plaza de Sharjah. EAU. Maider López. 2007 (Fuente: Maider López)

En la década siguiente, dos iniciativas transformaron dos espacios, bien diferentes y distantes entre sí, en coloristas campos deportivos.

En 2014, la firma de moda Pigalle y la empresa Nike encargaron a Ill-Studio la transformación de un solar situado entre dos edificios del barrio de Pigalle (París) en una cancha de baloncesto.
Lo que tenía que haber hecho el ayuntamiento, lo hicieron unas empresas comerciales.

Solar reconvertido. Barrio de Pigalle. París. 2014. I11-Studio (Foto: S. Michelini)

En el año 2016 el artista Willian LaChance, con la ONG  Project Backboard  realizó un “mural” sobre el pavimento de unas  pistas de juego existentes, pero abandonadas, en el Kinloch Park (Missouri). El simple, pero llamativo, cambio de imagen atrajo a grupos de jóvenes a "jugar" rodeados de colores. 

Kinloch Park. St. Louis. USA. 2016. W. LaChance y Project Backboard. (Foto: W. LaChance)

Pero sin duda una de las actuaciones más imaginativa, y menos ortodoxa, pero que ha transformado radicalmente varios espacios residuales, es la promovida en 2016, por la agencia inmobiliaria, AP Thaï, y la digital CJ Worx, bajo el nombre The Unusual Football Field Project en los irregulares patios del barrio suburbial Khlong Toei (Bangkok), convirtiéndolos en “curiosos” campos de fútbol para uso de los jóvenes del lugar.



Antes y después. Khlong Toei. Bangkok. The Unusual Football Field Project. 2016. AP Thaï y CJ Worx. (Foto: Fubiz)

La imaginación no sé si llegará al poder en alguna ocasión, como se reivindicaba en el Mayo del 68, pero sin duda está presente cada vez en más espacios públicos, por pequeños que sean.

(dedicado a todos los jóvenes jugadores y especialmente a las componentes de la "Selección Riojana de Baloncesto. Categoría Infantil Femenina)

lunes, 7 de mayo de 2018

Lo fecit________________________________________________


¿En qué momento y de qué forma empezaron los verdaderos artífices de los más importantes edificios -canteros, maestros de obra, arquitectos, etc.-,  pero también de las obras y reformas mucho más humildes, a dejar testimonio de su autoría y fecha de ejecución.

Sin duda en la Antigüedad la figura del rey o del emperador anulaba totalmente las de quienes habían intervenido en su diseño o construcción.

El Panteón . Roma. Detalle del friso (Foto: J.M.L.)
El caso del Panteón de Roma es uno más de una extensa  lista. Aunque en el friso del pórtico de entrada se lee M·AGRIPPA·L·F·COS·TERTIVM·FECIT (Marcus Agrippa, Luciī fīlius, consul tertium, fēcit. 'Marco Agripa, hijo de Lucio, cónsul por tercera vez, (lo) hizo'), el edificio que vemos fue construido por Adriano entre los años 118 y 125 d. C., sobre las ruinas del original de Agripa (27 a. C.) y el proyecto se le atribuye al arquitecto Apolodoro de Damasco.

Durante la Edad Media los canteros recurrieron, especialmente en los grandes edificios como los templos e iglesias, a dejar unos signos esquemáticos tallados en la piedra, a lo largo de los territorios bajo influencia de la Iglesia Católica.

Detalle de la Iglesia de El Salvador. Sepúlveda. Segovia (Foto:V. Camarasa)
En la interpretación de su significado se entremezclan la forma de identificación de determinados grupos de canteros, con un carácter muy cerrado en cuanto a la transmisión de sus conocimientos sobre su trabajo, con signos de propiedad que contienen diversos datos sobre la ejecución de la obra encargada.

El desarrollo de esta forma de trabajo artesanal junto con el orgullo por la realización propia propició la extensión de esta práctica, sin tanto enigma, a múltiples aspectos del proceso constructivo. Y así no es de extrañar la presencia, muchas veces semioculta, del nombre de quien hizo vigas de madera, tejas, baldosas, etc.

       Detalle antigua Ermita de Montalbo. La Rioja (Foto: Jauregui Ezquibela, Iñigo. Revista piedra de rayo nº 9. 2003)

Pero ninguna de estas formas de referenciar la realización de un trabajo tiene parangón con la que utilizó el arquitecto Viollet-le-Duc (1814-1879) en la Catedral de Notre Dame de París.

Entre 1844 y 1867 le-Duc proyectó y dirigió las obras de restauración en el citado templo, “re”construyendo totalmente nueva la aguja que había sido destruida en 1792, fiel a sus planteamiento de que no se trataba de hacerla “tal como fue en origen” sino “tal como debía haber sido”. 

Esculturas de los Apóstoles. Aguja de  la Catedral de Notre Dame. París

La nueva aguja se alza sobre el crucero y está rodeada por 12 figuras de bronce que representan a los 12 apóstoles.
¿A todos? Uno, el que correspondería a santo Tomás Apóstol, patrono de los arquitectos según la Iglesia Católica, representa al propio Viollet-le-Duc, que alza la vista hacia la aguja mientras sostiene con su mano derecha una regla con la siguiente inscripción en su cara delantera, "eVgeMman VIoLLet Le DvC arC aedificavit", (Eugène Emmanuel Viollet-le-Duc edificó este arco –que se traduciría por aguja-), mientras en la posterior se lee "NON:AMPLIVS:DVBITO" (no hay duda).

Detalle de la regla que sostiene en la mano Viollet-le-Duc donde señala su autoría.
De esta forma el arquitecto se representa a sí mismo admirando orgulloso su trabajo, para lo que se coloca, no sólo "a la altura" de los discípulos de Jesús, también en lugar de uno de ellos.

Un "auto-monumento" que no deja dudas de la opinión que tenía sobre sí mismo, pero que no está pensado para recibir el elogio de sus vecinos y sucesores, dada la dificultad para identificarlo si no se conoce la historia, hoy ya divulgada por las guías turísticas. 

Por su altura, su reconocimiento parece que estaba pensado para que fuese más "celestial" que "terrenal".