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lunes, 9 de abril de 2018

De cuadrados y círculos _______________________________________________________


Para los arquitectos siempre ha tenido un gran atractivo las relaciones espaciales, constructivas y planimétricas entre el cuadrado y el círculo.

Desde el Mausoleo de Adriano (139 d. C.) edificado en Roma, con su gran templo circular superpuesto sobre una construcción cuadrada, hasta nuestros días se ha dado un amplio abanico de soluciones arquitectónicas relacionando ambas geometrías, como la elaboración de trompas y pechinas para pasar de la figura cuadrada a la circular o el variado juego de cómo contener una forma en la otra.


Mausoleo de Adriano  (Maqueta. Museo della Civiltà Romana. Roma)

En el Palacio de Carlos V en Granada (1533)  Pedro Machuca utiliza un planteamiento, en el que a la nítida relación geométrica "cuadrado-círculo" le suma la conceptual y funcional "construido-vacío", que responde literalmente a la dicotomía "terrenal-celestial", tan querida al Renacimiento.

La presencia del patio circular porticado en el interior de la aparentemente maciza construcción, introduce una complejidad en el edificio que da lugar a interesantes detalles, la bóveda de doble generatriz del porche, la ocupación de los intersticios entre una y otra figura, etc.


Palacio Carlos V. Granada (Planta Baja y Patio)

En 1609 se comienza a construir la Mezquita Azul en Estambul por el arquitecto Sedefkar Mehmet Aga, alumo y colaborador del maestro Sinán, realizando, quizás, la última gran mezquita del período otomano clásico.

A la claridad del trazado en planta del edificio destinado a la oración, reforzada por el grosor de sus muros perimetrales, responde en su techo con una sucesión de figuras circulares que corresponden a las cúpulas y semicúpulas que cubren todo el espacio, creando un efecto de continuidad espacial. 


Mezquita Azul. Estambul (Planta Sala de Oración e Interior)

Erik Gunnar Asplund plantea para la Biblioteca de Estocolmo (1924-8) la construcción de un cuerpo de planta circular en el centro del edificio, en este caso en forma de U, con los tres lados sensiblemente iguales de longitud, próximo a una silueta cuadrada.

Lo que en el Palacio de Carlos V era un patio, aquí es una construcción cilíndrica que alberga un limpio espacio  destinado a la Sala de libros y que se eleva por encima de la edificación ortogonal, dando testimonio de su importancia. Los intersticios se resuelven con unos pequeños patios que liberan el compromiso entre geometrías.

Biblioteca Nacional. Estocolmo (Planta e Interior)

Como si diese una vuelta de tuerca a la forma de resolver el difícil diálogo entre el círculo y el cuadrado, el estudio SANAA, formado por  Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa, realiza en el Museo de Arte Contemporáneo del siglo XXI en Kanazawa (1999-2004. Japón) un brillante ejercicio proyectual.

Un círculo de grandes dimensiones alberga numerosos cuadrados de diferentes dimensiones, la mayoría independientes de los colindantes y sin tocar el borde, valorando el papel de los intersticios y pasos intermedios como otro espacio más, que los separa y comunica a la vez. Y todo ello dentro de una atmósfera de transparencias conseguida con el empleo del vidrio como cerramiento interior y exterior.


Museo de Arte Contemporáneo del siglo XXI. Kanazawa. Japón (Planta e Interior)

Las claras diferencias entre las arquitecturas citadas no impiden constatar, sin embargo, la existencia de lugares comunes entre ellas y otras muchas más, permitiendo percibir a lo largo de la historia la riqueza de soluciones tan ajenas y tan próximas a la vez.

jueves, 1 de febrero de 2018

Bajo la advocación

Desde la Antigüedad se conoce la voluntad –interesada- de los regidores de las ciudades por “asegurar” los favores de la divinidad, o de alguno de sus próximos (santos), poniendo aquellas bajo la protección celestial.

En unos casos, bajo la fórmula del ofrecimiento de la ciudad o del edificio que se trate, en otros utilizando la figura del "santo" como intermediario ante un poder supremo.

Santa Sofía. Estambul. (Foto J.M.L.)
En el interior de la antigua iglesia bizantina de Santa Sofía, posteriormente mezquita y hoy museo público de la actual ciudad de Estambul, y ocupando un tímpano de la entrada suroeste se encuentra un elaborado mosaico (c. 950) con dos figuras coronadas y con aureola a ambos lados de la Virgen María con el niño Jesús en su regazo. 

Se trata de los emperadores Constantino y Justiniano I, el primero con una fortaleza en sus manos, simbolizando la ciudad que fundada con su nombre (“Nea Roma Constantinopolis”. año 330), y el segundo con la “maqueta” del templo que mandó construir (Iglesia de la Santa Sabiduría de Dios. años 532-537). Ambos presentan y ofrecen sus “obras” a la Virgen y a Jesús.

San Geminiano. Taddeo di Bartolo.1391 (Foto: D. Cortinovis)

De forma parecida, el pueblo de San Gimignano, cuyo nombre es fruto del reconocimiento al obispo San Geminiano, que según las crónicas había protegido la población de las tropas de Atila , es representado en una obra de Taddeo di Bartolo.

La figura ocupa el panel central de un retablo, acompañado de escenas de su vida. La mano derecha del obispo está bendiciendo a quien le observa, mientras con la izquierda sostiene una bandeja en la que se representa, dibujada con gran precisión, la ciudad amurallada con sus altas torres.

Ambos ejemplos, además de su valor artístico, incorporan en las manifestaciones de su advocación, la representación simbólica o realista del ámbito a proteger, constituyendo en sí mismas un importante testimonio gráfico sobre la historia de la ciudad y sus edificios .