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lunes, 5 de octubre de 2020

La ciudad a nuestros pies



Cuando se viaja a una ciudad por primera vez es conveniente enterarse si existe una maqueta de la misma para verla. Es la forma más cómoda y completa de “entender” su formación.

Las primeras maquetas de ciudades que conocemos en España pretendían reflejar la realidad urbana -civil o militar- del momento, basándose en planos de fechas relativamente próximas a su realización.

Cádiz posee una de las maquetas más antiguas de la ciudad. Encargada por Carlos III, fue realizada en 1777 por el ingeniero militar Alfonso Ximénez, de acuerdo con el Plano de la Ciudad de 1749.

Fragmento de la Maqueta de la ciudad de Cádiz. (Museo Histórico Municipal de Cádiz)

Cincuenta años después Fernando VII encarga en 1828 la creación del modelo de la ciudad de Madrid, dentro de su idea de constituir un Gabinete que contuviese la representación volumétrica de todas las ciudades españolas. El ingeniero León Gil de Palacio, autor de la misma, levantó previamente el plano topográfico correspondiente.

Maqueta de la ciudad de Madrid (Museo de la Historia de Madrid)

Mucho más singular resulta la génesis de las que se hacen en la década de los 30 del siglo XX para Roma y Berlín bajo el patrocinio de sus totalitarias ideologías que buscaban reproducir su pasado Imperial.

En 1933 Mussolini encarga la realización de una maqueta de la antigua Roma para conmemorar el nacimiento de Octavio Augusto, que realiza el arquitecto Gismondi de acuerdo con el plano levantado por el arqueólogo R. Lanciani y que se termina en 1937.

Su ejecución significó una decidida reivindicación de su glorioso pasado, que había puesto en marcha el fascismo italiano el año anterior con la proclamación del nuevo Imperio.

La maqueta ha sido utilizada como modelo por el dibujante A. Uderzo y sus continuadores para recrear la antigua Roma en las aventuras de Astérix.

Fragmento de la maqueta de la Roma Imperial (Museo della Civiltà Romana. Roma)
Ilustración de "Los laureles del César"  (R. Goscinny y A. Uderzo.  1972. Ed. Hachette)

Casi a la par, n 1937, el arquitecto Albert Speer, posterior Ministro de Armamento y Producción de Guerra del Reich, recibió el encargo del Fürher de proyectar el nuevo Berlín bajo el nombre de Welthauptstadt Germania (“Germania Capital mundial”), realizando una espléndida maqueta que fue objeto de toda la atención de Hitler, como el ”todopoderoso creador” que se consideraba.

La maqueta aparece en la película Der Untergang (“El hundimiento”. O. Hirschbiegel. 2004) y fue expuesta por primera vez, después de la guerra, en la exposición Berlin Unterwelten, en el año 2008.

Maqueta de Welthauptstadt Germania (“Germania Capital mundial”)
A. Hitler y A. Speer ante una maqueta de la futura Germania.

A partir de la década de los 60 las maquetas de las grandes ciudades que se realizan son la expresión de su desarrollo, siguiendo el modelo de la de Nueva York, construída para la Feria Mundial de 1964 con el nombre de The Panorama of the City of New York, utilizada como propaganda ideológica del éxito del modelo económico americano.
  
Diseñada por el arquitecto urbanista Robert Moses y realizada bajo la dirección de Raymond Lester &Associates contaba con un corredor elevado desde el que contemplar este espectáculo urbano.


Maqueta de Nueva York (Museo de Arte. Queens. NY)

Siguiendo ese modelo, Shangai encargó a principios de este siglo una maqueta de la ciudad en la que se incluían las previsiones para el año 2020, actualizándola con las novedades edificatorias de estas últimas décadas, expresión de "la carrera" por construir más edificios y más altos.

Limpiando la Maqueta de Shangai (Museo de Planeamiento Urbano. Shangai)

Sin duda gran parte del atractivo de contemplar una maqueta radica en esa sensación que tan bien transmiten algunas de las anteriores imágenes. Desde la hitleriana Germania a la democrática  Nueva York, quienes la contemplan, sea el dictador de turno o la anónima sociedad civil, sienten, sentimos, con lo que ello significa, “la ciudad a nuestros pies”.






lunes, 21 de octubre de 2019

Mirando al cielo. Mantegna y Goya



El óculo (del latín oculus, ojo), esa abertura circular u ovalada frecuente en los edificios, ha acompañado a la historia de la arquitectura con exponentes tan significativos como el situado en la cúpula del Panteón de Roma (118-125 a.C.).

El Panteón. Roma (Foto: Daniel Kalker)
Bajo el espíritu renacentista su uso trascendió en muchos casos a su propia realidad constructiva y función utilizando el recurso del trompe l´oeil (la falsa perspectiva) y la visión di sotto in su (de abajo a arriba).

Así se recreó en numerosos templos y palacios la ilusión de hacer desaparecer sus techos con espectaculares ascensiones a los cielos o irreales geometrías de cúpulas.

El techo pintado de la Camera degli Sposi (Andrea Mantegna, 1471) en el Palacio Ducal de Mantua constituye un magnífico ejemplo dentro del elaborado trabajo pictórico que cubre toda la sala.

Camera degli Sposi. Palacio Ducal. Mantua (A. Mantegna, 1471)
Sin duda el falso óculo central es la joya de la corona, y nunca mejor dicho dada la analogía geométrica. Cuando la representación se enmarca en la figura del óculo, ésta cobra una vida diferente.

La nítida definición geométrica del óculo permitía convertirlo en una galería circular situada en un piso elevado desde la que alguien se asomaba o en la que algo ocurría.

No sólo podías ver como “se alejaba” lo representado sino que también, y especialmente, percibías cómo a su vez te estaban contemplando desde el cielo.

Detalle del óculo de la Camera degli Sposi.
En ese cruce de miradas juega un papel fundamental la presencia de cinco figuras femeninas, que miran sonrientes desde su privilegiada posición, casi burlándose, especialmente tres de ellas, al espectador.

La presencia de los putti en forzados escorzos a ambos lados del antepecho pintado refuerzan la sensación de “realidad”, a la que contribuye significativamente la maceta apoyada parcialmente sobre un palo cruzado sobre la baranda.

Más de tres siglos después, en 1798, Francisco de Goya pinta los frescos de la Ermita de San Antonio de la Florida en Madrid. La representación en su cúpula, rematada por una linterna, del Milagro de San Antonio buscará una mayor autonomía respecto a los visitantes.

Cúpula de San Antonio de la Florida. Madrid (F. de Goya, 1798)
En este caso el juego de miradas con el espectador será sustituido por una narración, delimitada físicamente por una falsa barandilla de sencillos barrotes de hierro que recorre el arranque real de la cúpula y fuga hacia la luz del pequeño óculo de la linterna central. 

Los personajes son totalmente diferentes y también su actitud, pero entre ellos los hay que se sujetan, asoman o cabalgan sobre aquella, mientras alguno, ensimismado, parece mirar hacia abajo.


Detalle del Milagro de San Antonio. Ermita de San Antonio de la Florida. Madrid.
La barandilla juega en ambas obras el papel de separar, y a la vez enlazar, lo real de lo que parece que es, no siéndolo, conformando un mundo añadido al real, dilatando el espacio disponible y creando una arquitectura ilusoria, que quizás no lo sea tanto.

lunes, 9 de septiembre de 2019

Puertas di-simuladas


Nadie duda de la importancia de un elemento como la puerta en la configuración funcional de la arquitectura, pero también en la de su representación simbólica.

Su presencia contribuye a controlar y graduar la comunicación entre diversos ámbitos generando ricas secuencias espaciales o íntimos ámbitos, aportando con su tamaño y diseño claves para entender el carácter del edificio al que pertenece.

Pero en muchas ocasiones a esos valores se superpone una actitud en la que predomina el juego entre el disimulo y la simulación, y una puerta se reviste con el mismo material que la pared creando una falsa sensación de homogeneidad y continuidad o simplemente engañando a la vista, haciendo desaparecer lo que existe al otro lado.

Vivienda unifamiliar The Screen.. Bierbeek, Bélgica. 2015. DMOA architects (Foto: archello.com)

Biblioteca Nacional de Austria. Viena. siglo XVIII. arqto: J. B. Fisher von Erlach (Foto: Lev)

En otros casos como en una de las puertas que dan al Claustro del monasterio de la Cartuja, colindante con las antiguas termas de Diocleciano, y que hoy forma parte del Museo Nacional Romano, el equívoco se manifiesta a través del curioso trompe l´oeil que aprovecha el hueco tapiado, para crear la ilusión de un doble acceso, el real y el simulado, que se repite en el propio elemento de la puerta. 

Claustro del Monasterio de la Cartuja. Museo Nacional Romano-Termas de Diocleciano. Roma. (foto:J. M. León)

Un ejemplo especialmente interesante de esta mirada sobre lo que es y parece no serlo, o al revés, está presente en el acceso principal al Palacio de la Asamblea  de Chandigarh (India), diseñado por Le Corbusier y construido entre 1951 y 1965.

El acceso en realidad son dos puertas situadas una al lado de otra y compartiendo fondo. Una se presenta como un gran mural, enrasada con la pared mientras la otra es de tamaño mucho más reducido, creándose una equívoca relación visual.

Palacio de la Asamblea. Chandigardh, India. 1951-65. arqto. Le Corbusier. (Fuente: a caixa negra)
La primera, la Porte Émail, constituye uno de los últimos trabajos artísticos de Le Corbusier y para quienes no reparan en los detalles del tirador y goznes no deja de ser lo que parece, una gran obra artística, sin percibir su sentido de puerta principal en la que se representa la cosmogonía particular del arquitecto puesta en relación con el mundo hindú.

La puerta colindante se retrasa del plano exterior haciendo evidente el espesor del muro y, dadas sus domésticas dimensiones, su carácter de acceso casi secundario que actúa como puerta de “a diario”.

Una vez más, a lo funcional y representativo se incorpora una mirada que no desdeña, sino todo lo contrario, un punto de “complejidad y contradicción”.

lunes, 25 de febrero de 2019

Paseando por Roma ________________________________________________________

Roma es una magnífica ciudad para pasear, para recorrer sus calles sin rumbo fijo, como si uno fuese un flaneur que contempla todo lo que se ofrece a su mirada sin buscar nada en concreto. 

Hace años un admirado amigo, que tiene el conocimiento y el hábito de “pasear” entre las imágenes cinematográficas, me hizo notar la arquitectónica presentación de  la película The Cardinal (El Cardenal. Otto Preminger. 1963). Un singular paseo por Roma que, parafraseando a Le Corbusier con su promenade architectural, constituye sin duda un magnífico paseo urbano.

Comienzo de los créditos de la película The Cardinal (Otto Preminger. 1963)

Decía Saúl Bass (1920-1996), diseñador gráfico y autor de los títulos de créditos de la película, que “Los créditos deben ser una película por sí mismos. Una película integrada en la película y, a poder ser, una metáfora de lo que se va a ver”.


En este caso, la “pequeña” película cumple perfectamente ambos requisitos con el actor Tom Tryon, en el papel del cardenal Steve Fermoyle desplazándose por Roma, y cuyo argumento podría resumirse en el diálogo entre “el movimiento” del solitario protagonista y “la permanencia” de la arquitectura de la Ciudad Eterna.

En el magistral recorrido Saúl Bass despliega una serie de planos, en los que tienen tanto valor, o más, los pavimentos, escaleras, pórticos, etc., fragmentos de arquitecturas en suma, que el futuro Cardenal. Una secuencia de imágenes en la que importa más la sensación de recorrido intimista que  la coherencia del itinerario entre dos puntos.

(1). El personaje camina desde una de las colinas de Roma, pasando bajo il Colosseo , ...
(2) ... asciende la escalinata de Santa María Maggiore, ...
(3) ... cruza la columnata de la Piazza di San Pietro, ...
(4) ... transita por las Terme di Caracalla, ...
(4) ... reflejándose entre sus ruinas ...
(5) ... sube por una de las escaleras situadas en el Lungo il Tevere ...
... bordea este magnífico sube y baja, no localizado ...
(6) ... y enfila la Piazza de J. F. Kennedy en el EUR para acabar llegando a su lugar de trabajo.

Itinerario que, como mínimo, sorprende cuando uno se traslada al plano de la ciudad y comprueba lo extraño de aquel, el itinerario, al estar los lugares por los que discurre tan distantes y tan poco relacionados entre sí, intuyendo razones que tienen poco ver con lógica de las calles y las  distancias.

Roma. Vista aérea (Base fotográfica: Google Maps)

Un recorrido que sugiere la idea de redibujar mentalmente la ciudad, creando otra Roma en nuestro imaginario, en la que sus fragmentos se relacionan de forma diferente a cómo nos explican los planos.


O quizás es que éstos, los planos, son los que están equivocados y representan una ciudad inexistente, siendo la real la de que se muestra en los créditos de la película.
En cualquier caso una invitación más a perderte por la ciudad.

lunes, 8 de octubre de 2018

Santificar el lugar ________________________________________________________

¿Qué sociedad, generalmente poco tolerante, se resiste a celebrar su triunfo sin construir su testimonio sobre las ruinas de los vencidos?

En ciertos casos,esta celebración consiste en superponer “el signo” vencedor sobre lo derrotado, sin llegar a sustituir uno por otro.

Nuestra cultura conserva magníficos ejemplos de quienes lo hicieron inteligentemente, manteniendo en determinados edificios referencias de las concepciones políticas o religiosas precedentes, a lo que contribuyó sin duda la estructura tipológica y calidad de la arquitectura “vencida” para absorber la nueva situación. Es el caso por ejemplo de la Mezquita de Córdoba, tan bien explicado por Rafael Moneo en La vida de los edificios (ed. Acantilado. 2017)

Vista aérea de la Mezquita-Catedral de Córdoba

En 1.683, el arquitecto Carlo Fontana (1.634-1.714) presenta una propuesta para erigir un templo en el Coliseo de Roma como forma de santificar el lugar y recordar a los ”mártires” de la cristiandad.

El proyecto pasó al olvido, pero en 1.750 fue definitivamente rechazado por la negativa incidencia que supondría la construcción de un edificio “moderno” sobre los restos antiguos.

Afortunadamente se conservan los dibujos realizados por C. Fontana, contenidos en el último volumen que escribió sobre el Coliseo (L'anfiteatro Flavio descritto e delineato dal cavaliere Carlo Fontana, La Haya, 1725). Con motivo de la exposición Il Colosseo. Un´icona (Roma, 2.017) se realizó una maqueta de la propuesta, lo que nos permite acercarnos a lo que pudo ser.
Planta y Alzado de la propuesta de templo en el Coliseo. Roma (C. Fontana. 1683, publicado en 1725)
El arquitecto introducía en planta un círculo (el nuevo templo) tangente a uno de los extremos de la elipse (Coliseo), según su eje longitudinal.  De esta forma asumía la matriz generadora de la figura del Coliseo, construida en base a fragmentos circulares, facilitando la continuidad de geometrías.

Continuidad reforzada, en los dibujos, con un pórtico que pasaba por delante del graderío y se enlazaba con el del templo, creando un recorrido procesional.

Maqueta de la propuesta de C. Fontana (exposición Il Colosseo. Un´icona. Roma. 2017)
Pero  por encima, dicho literalmente, de esa continuidad el significado de la nueva construcción debía sobresalir. La Ecclesia Triunphans  había ganado a los falsos dioses.

El cuerpo de la iglesia crecía por encima del porche y se cubría con una cúpula. A ambos lados, dos torres campanario de planta cuadrada enmarcaban  a aquella. Quizás estas últimas fuesen los elementos más ajenos a la composición general, tan ensamblada con la construcción preexistente. 

Detalle de la maqueta. (exposición Il Colosseo. Un´icona. Roma. 2017)
El conjunto se completaba con la construcción de un pequeño monumento  conmemorativo sobre el citado eje de longitudinal del Coliseo.

Una solución interesante, sobre la que Francesco Prosperetti , comisario de la citada exposición, precisaba “... Realmente la forma del Coliseo, la arquitectura del Coliseo es más fuerte que su propia función, función que durante milenios ha cambiado tantas veces …”, pero la propuesta  “… de Carlo Fontana hubiese transformado para siempre el sentido de la arena del Coliseo en una dimensión estrictamente cristiana.”

lunes, 25 de junio de 2018

Mito y rito en el origen de la ciudad ________________________________________________

No hay ciudad que no se precie de su origen, sobre todo cuanto más se remonte en la historia.

Pero el nacimiento de la ciudad siempre ha ido vinculado a un relato, en ocasiones real pero también inventado: el “mito”, que dará fuerza y cohesión social al incipiente núcleo urbano.

Un relato que describe “la actuación ejemplar de unos personajes extraordinarios en un tiempo memorable y lejano” (C. García Gual. Diccionario de mitos. 2017).

El mito tenía sobre todo la misión de confirmar y ratificar la presencia divina en el origen y ordenación de aquella y se nutría de leyendas comunes a todas las civilizaciones: la relación entre los dioses y el ”elegido”, el final de un dilatado viaje, el retorno del héroe, la huida del hijo que mata a su hermano, etc.

La elección del lugar estará motivada, en apariencia, por circunstancias más o menos naturales (la presencia de un hito geográfico, el lugar de una batalla, la aparición de un animal determinado, ...), pero siempre entendidas como la manifestación de un poder sobrenatural.

Los orígenes de dos ciudades tan diferentes, en el tiempo y en el espacio, como Roma y Tenochtitlán (Ciudad de México), son un ejemplo de ello, ambas arropados por unos soportes mitológicos, en parte comunes.


Bajo relieve (Leeds Museums and Art Galleries. U.K.) y mosaico romanos con la loba amamantando a los gemelos. 

Los historiadores coinciden en situar la fundación de Roma hacia el año 753 a.c. por diferentes grupos, fundamentalmente los latinos, que vivían en el interior y se desplazaron hacia los Montes Albanos.

Por otro lado en la Eneida (29-19 ac), Virgilio relata más épicamente los acontecimientos, como corresponde a las necesidades simbólicas de la capital de un Imperio, desde el viaje de Eneas cruzando el Mediterráneo, hasta llegar al momento en que los gemelos abandonados y criados por una loba, Rómulo y Remo, se proponen construir una nueva ciudad, siguiendo los rituales etruscos (consulta a los dioses - trazado de límites - y sacrificio en acción de gracias).


Friso con bajo relieve (Palazzo Massimo alle Terme. Roma) y moneda romana (Ceca de Caesaraugusta), representando la formación del sulcus.  

En ella se dice que, mientras Rómulo estaba trazando el límite de la ciudad, con la ayuda de una vaca y un toro blanco que arrastraban un arado, de acuerdo con las reglas de fundación, su hermano Remo saltó sobre el surco que abría el arado, mofándose de sus esfuerzos y violando sacrílegamente el rito, pues ese surco (sulcus)  ya no era tal, se había constituido en la simbólica línea de la muralla de la nueva ciudad por gracia de los dioses, por lo que Rómulo tuvo que matar a su hermano.

Curiosamente según la Biblia, la primera ciudad creada, Enoc, lo fue por Caín, que le puso el nombre de su hijo, en su huída después de haber matado a su hermano Abel y ser descubierto por Jehová, su dios.

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La llegada de los españoles a tierras americanas, supuso la eliminación de gran parte de las poblaciones indígenas y la destrucción de sus culturas, de sus libros y documentos. Cincuenta años más tarde, habilidosos aztecas bajo el control de los misioneros redibujaron algunos de aquellos en forma de códice con textos en lengua náhuatl, posteriormente reescritos por los españoles, en los que se habla del origen de Tenochtitlán (actual Ciudad de México).


Págs 1 y 2 del Códice Boturini o Tira de la Peregrinación. (I.N.A.H. Ciudad de México).Desde la isla de Aztlán (a la izda de la imagen) el camino que recorrerán los mexicas y otros grupos está dibujado por la huella de los pies.

En el Códice Boturini (primera mitad s. XVI), se cuenta que el dios de la guerra y el sol, Huitzilopochtli dijo a los mexicas  que dejasen el lugar en el que residían, Aztlán, e iniciasen el viaje en busca de un lugar donde un águila estuviese posada sobre un nopal para fundar la capital de su nuevo imperio.


En esta ocasión el relato mítico se estructura claramente siguiendo las pautas convencionales, - un mensaje es transmitido por la divinidad al pueblo elegido - para emprender un largo viaje que terminaría al encontrar el lugar - señalado por la presencia de un animal sagrado -. Los historiadores, por otra parte, señalan que los mexicas fundaron su imperio hacia 1325-70, fruto de la alianza y fusión con otros grupos indígenas situados en Tlatelolco.


Fragmentos del Mapa de Sigüenza. (I.N.A.H. Ciudad de México) y del Códice Mendoza (Bodleian Library. Oxford. U.K.) 

Las diferentes formas de narrar el origen de ambas ciudades y los distintos tiempos de su formalización urbana, no impiden el constatar la proximidad de significados en los relatos correspondientes, porque "…no ha habido ningún pueblo que en su estado primitivo no fuese capaz de transformar en leyenda el contenido histórico de su vida... Cada pueblo ha creado su saga divina y heroica". (S. Accame. Citado en el catálogo de la exposición “La fundación de la ciudad”. Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. 2000).

lunes, 7 de mayo de 2018

Lo fecit________________________________________________


¿En qué momento y de qué forma empezaron los verdaderos artífices de los más importantes edificios -canteros, maestros de obra, arquitectos, etc.-,  pero también de las obras y reformas mucho más humildes, a dejar testimonio de su autoría y fecha de ejecución.

Sin duda en la Antigüedad la figura del rey o del emperador anulaba totalmente las de quienes habían intervenido en su diseño o construcción.

El Panteón . Roma. Detalle del friso (Foto: J.M.L.)
El caso del Panteón de Roma es uno más de una extensa  lista. Aunque en el friso del pórtico de entrada se lee M·AGRIPPA·L·F·COS·TERTIVM·FECIT (Marcus Agrippa, Luciī fīlius, consul tertium, fēcit. 'Marco Agripa, hijo de Lucio, cónsul por tercera vez, (lo) hizo'), el edificio que vemos fue construido por Adriano entre los años 118 y 125 d. C., sobre las ruinas del original de Agripa (27 a. C.) y el proyecto se le atribuye al arquitecto Apolodoro de Damasco.

Durante la Edad Media los canteros recurrieron, especialmente en los grandes edificios como los templos e iglesias, a dejar unos signos esquemáticos tallados en la piedra, a lo largo de los territorios bajo influencia de la Iglesia Católica.

Detalle de la Iglesia de El Salvador. Sepúlveda. Segovia (Foto:V. Camarasa)
En la interpretación de su significado se entremezclan la forma de identificación de determinados grupos de canteros, con un carácter muy cerrado en cuanto a la transmisión de sus conocimientos sobre su trabajo, con signos de propiedad que contienen diversos datos sobre la ejecución de la obra encargada.

El desarrollo de esta forma de trabajo artesanal junto con el orgullo por la realización propia propició la extensión de esta práctica, sin tanto enigma, a múltiples aspectos del proceso constructivo. Y así no es de extrañar la presencia, muchas veces semioculta, del nombre de quien hizo vigas de madera, tejas, baldosas, etc.

       Detalle antigua Ermita de Montalbo. La Rioja (Foto: Jauregui Ezquibela, Iñigo. Revista piedra de rayo nº 9. 2003)

Pero ninguna de estas formas de referenciar la realización de un trabajo tiene parangón con la que utilizó el arquitecto Viollet-le-Duc (1814-1879) en la Catedral de Notre Dame de París.

Entre 1844 y 1867 le-Duc proyectó y dirigió las obras de restauración en el citado templo, “re”construyendo totalmente nueva la aguja que había sido destruida en 1792, fiel a sus planteamiento de que no se trataba de hacerla “tal como fue en origen” sino “tal como debía haber sido”. 

Esculturas de los Apóstoles. Aguja de  la Catedral de Notre Dame. París

La nueva aguja se alza sobre el crucero y está rodeada por 12 figuras de bronce que representan a los 12 apóstoles.
¿A todos? Uno, el que correspondería a santo Tomás Apóstol, patrono de los arquitectos según la Iglesia Católica, representa al propio Viollet-le-Duc, que alza la vista hacia la aguja mientras sostiene con su mano derecha una regla con la siguiente inscripción en su cara delantera, "eVgeMman VIoLLet Le DvC arC aedificavit", (Eugène Emmanuel Viollet-le-Duc edificó este arco –que se traduciría por aguja-), mientras en la posterior se lee "NON:AMPLIVS:DVBITO" (no hay duda).

Detalle de la regla que sostiene en la mano Viollet-le-Duc donde señala su autoría.
De esta forma el arquitecto se representa a sí mismo admirando orgulloso su trabajo, para lo que se coloca, no sólo "a la altura" de los discípulos de Jesús, también en lugar de uno de ellos.

Un "auto-monumento" que no deja dudas de la opinión que tenía sobre sí mismo, pero que no está pensado para recibir el elogio de sus vecinos y sucesores, dada la dificultad para identificarlo si no se conoce la historia, hoy ya divulgada por las guías turísticas. 

Por su altura, su reconocimiento parece que estaba pensado para que fuese más "celestial" que "terrenal".
  

lunes, 9 de abril de 2018

De cuadrados y círculos _______________________________________________________


Para los arquitectos siempre ha tenido un gran atractivo las relaciones espaciales, constructivas y planimétricas entre el cuadrado y el círculo.

Desde el Mausoleo de Adriano (139 d. C.) edificado en Roma, con su gran templo circular superpuesto sobre una construcción cuadrada, hasta nuestros días se ha dado un amplio abanico de soluciones arquitectónicas relacionando ambas geometrías, como la elaboración de trompas y pechinas para pasar de la figura cuadrada a la circular o el variado juego de cómo contener una forma en la otra.


Mausoleo de Adriano  (Maqueta. Museo della Civiltà Romana. Roma)

En el Palacio de Carlos V en Granada (1533)  Pedro Machuca utiliza un planteamiento, en el que a la nítida relación geométrica "cuadrado-círculo" le suma la conceptual y funcional "construido-vacío", que responde literalmente a la dicotomía "terrenal-celestial", tan querida al Renacimiento.

La presencia del patio circular porticado en el interior de la aparentemente maciza construcción, introduce una complejidad en el edificio que da lugar a interesantes detalles, la bóveda de doble generatriz del porche, la ocupación de los intersticios entre una y otra figura, etc.


Palacio Carlos V. Granada (Planta Baja y Patio)

En 1609 se comienza a construir la Mezquita Azul en Estambul por el arquitecto Sedefkar Mehmet Aga, alumo y colaborador del maestro Sinán, realizando, quizás, la última gran mezquita del período otomano clásico.

A la claridad del trazado en planta del edificio destinado a la oración, reforzada por el grosor de sus muros perimetrales, responde en su techo con una sucesión de figuras circulares que corresponden a las cúpulas y semicúpulas que cubren todo el espacio, creando un efecto de continuidad espacial. 


Mezquita Azul. Estambul (Planta Sala de Oración e Interior)

Erik Gunnar Asplund plantea para la Biblioteca de Estocolmo (1924-8) la construcción de un cuerpo de planta circular en el centro del edificio, en este caso en forma de U, con los tres lados sensiblemente iguales de longitud, próximo a una silueta cuadrada.

Lo que en el Palacio de Carlos V era un patio, aquí es una construcción cilíndrica que alberga un limpio espacio  destinado a la Sala de libros y que se eleva por encima de la edificación ortogonal, dando testimonio de su importancia. Los intersticios se resuelven con unos pequeños patios que liberan el compromiso entre geometrías.

Biblioteca Nacional. Estocolmo (Planta e Interior)

Como si diese una vuelta de tuerca a la forma de resolver el difícil diálogo entre el círculo y el cuadrado, el estudio SANAA, formado por  Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa, realiza en el Museo de Arte Contemporáneo del siglo XXI en Kanazawa (1999-2004. Japón) un brillante ejercicio proyectual.

Un círculo de grandes dimensiones alberga numerosos cuadrados de diferentes dimensiones, la mayoría independientes de los colindantes y sin tocar el borde, valorando el papel de los intersticios y pasos intermedios como otro espacio más, que los separa y comunica a la vez. Y todo ello dentro de una atmósfera de transparencias conseguida con el empleo del vidrio como cerramiento interior y exterior.


Museo de Arte Contemporáneo del siglo XXI. Kanazawa. Japón (Planta e Interior)

Las claras diferencias entre las arquitecturas citadas no impiden constatar, sin embargo, la existencia de lugares comunes entre ellas y otras muchas más, permitiendo percibir a lo largo de la historia la riqueza de soluciones tan ajenas y tan próximas a la vez.