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lunes, 4 de mayo de 2020

Elogio del balcón


Hay quien cree que los balcones son unos espacios residuales donde los vecinos colocan el aparato de aire acondicionado o los trastos que no saben donde guardar (la bicicleta, la bombona de butano, etc.).

Ante la falta de espacio o espacios la gente recurre a lo más inmediato. 
Por ello no tiene sentido castigar a los balcones por el uso que de ellos hacen quienes no tienen otra solución o no les preocupa la calidad formal de sus edificios o de la escena urbana.

Balcones en Logroño (Foto: J.M. León) y Madrid

La ciudad, la calle no se podría entender sin los balcones. Junto con las ventanas son los elementos fundamentales en la formalización arquitectónica de los edificios a través de su composición y ritmo.

París (Fuente: Creative Commons Zero)  y la Bauhaus. Dessau (W. Gropius 1925)
El balcón es un espacio intermedio entre la casa y la calle, pero no es un espacio neutro. Amplía el interior como si aquella desease asomarse a la ciudad y a la vez introduce ésta en nuestras habitaciones.

"Interior con estuche de violín" (H. Matisse, 1918) y Balcón en Logroño (Foto: J.M. León)

Una de las virtudes del balcón es que permite a sus usuarios asomarse, haciendo gala de su posición elevada, a curiosear el movimiento que se desarrolla a sus pies, saludando a quien conoce o le reconoce.


La strada entra nella casa (H. Boccioni. 1911) y Vecinos asomados al balcón (Foto: F. Soldevilla)

Desde el balcón uno se siente observador privilegiado del espectáculo cotidiano  o actor de una minúscula interpretación hacia la calle (el origen semántico del "palco" de los teatros es el balcón). Desde el balcón simultáneamente uno ve y es visto. 

L´Homme au balcon (G. Caillebotte, 1880) y "Maja y celestina al balcón" (F. de Goya, 1808)
               
A poco que el tiempo lo permita, a pesar de su reducido tamaño, hay quien se asoma al balcón a tomar el aire, leer un poco o saca una silla para beber un vino tranquilamente, lo que contribuye a que la ciudad sea más diversa.

On reading  ("En la lectura". A. Kertesz) y Tomando un vino. Logroño

Los balcones forman parte del día al día, pero desde algunos de ellos se han emitido condenatorios sermones o exaltado golpes de estado. Menos mal que también hemos disfrutado de magníficos discursos de “la autoridad competente”.

Foto de sermón (Fuente: Magnum Photos) y Franco saluda subido a un escabel. Plaza de Oriente (Foto: D. Ortiz)
Fotograma de "Bienvenido Mr. Marshall" (L. García Berlanga. 1953)

Estos días pasados parecía que no existiesen los balcones. Desaparecido el pálpito habitual en la calle, el silencio se ha apoderado de ellos, excepto cuando los aplausos y los saludos entre vecinos invaden momentáneamente la ciudad.

Paulatinamente la vida se irá recuperando en los comercios, oficinas, talleres y colegios, y con ellos en la calle, y su rumor se elevará hasta llegar a nuestros balcones.

lunes, 20 de abril de 2020

Las esquinas de la ciudad



Confinados en nuestras casas, desde la ventana o el balcón vemos la esquina de enfrente como si fuese la primera vez.

Las esquinas son parte indisoluble de la ciudad.

La ciudad se organizó a partir de una clara relación entre los edificios y las calles, y la arquitectura se encargó de darle forma en todo tipo situación, entre otras cuando se cruzan dos calles.

Esquina de las calles Diagonal Norte y Suipacha, Buenos Aires. (H. Coppola, 1936)

En palabras del arquitecto y urbanista Manuel  Solá-Morales (1939-2012) “la ciudad siempre ha sido una ciudad de esquinas”, bien diferente a los nuevos crecimientos del siglo XX, sean a base de bloques lineales aislados o de viviendas unifamiliares en serie, donde resulta imposible identificar una esquina “urbana”.

Vista aérea del ensanche de Barcelona y de la urbanización de Killeen, Texas.

En unos casos las esquinas han sido reguladas por la disciplina de un plan pensado para crear  espacios urbanos altamente cualificados.

 I quattro canti. Palermo (arqto. G. Lasso y M. Smiriglio, c.1620) y Piazza de Sant´Ignazio. Roma (arqto. F. Raguzzini, 1727) 

En otros, avanzan hacia la calle con geometrías redondeadas que parecen contradecir el propio significado de la esquina (“Arista, parte exterior del lugar en que convergen … las paredes de un edificio”. Diccionario de la R. A. E.), a la par que enfatizan su posición.

"La Pedrera". Barcelona (A. Gaudí, 1906-12) y "Edificio Capitol". Madrid (V. Eced y L. Mtnez. Feduchi, 1931-33)

En ocasiones responden a singulares edificios que en su concepción y diseño ofrecen un atento detalle al lugar.

Esquinas "Casa Planells". Barcelona (J.Mª Jujol, 1924) y "Neue Nationalgalerie". Berlín (M.v.d. Rohe, 1968)


Mientras que la transformación de la ciudad en muchas  ocasiones hace convivir forzosamente la escena urbana preexistente con nuevos edificios ajenos a la misma.

Vista aérea de Pruitt-Igoe. St. Louis. Missouri (Foto: Junkyardsparkle) y "Corso Italia" (Foto: M. Intrioni)

Pero las esquinas no son sólo un elemento arquitectónico, son también lugares de encuentro (“quedamos en la esquina”) y desencuentro (“te  acompaño hasta la esquina”).


Fragmento fotografías de F. Scianna y J. Meyerowitz. 


Son pequeños lugares donde siempre sientes la duda de lo que te encontrarás al otro lado (“al doblar la esquina”), pero también sabes que en ellas te espera un refugio seguro (“el café o la tienda de la esquina”).

Fragmento fotografía  (Sin título. H. Rivas, 1980) y esquina de París.

En cualquier caso, esquinas que en su diversidad y complejidad responden al mismo motivo, tal como expresa la graciosa y popular adivinanza,

¿Qué le dijo una pared a  otra? En la esquina nos vemos.




lunes, 16 de septiembre de 2019

La ciudad de Edward Hopper

La ciudad que representa el pintor Edward Hopper (1882-1967) en muchas de sus obras a lo largo de cuatro décadas del siglo pasado, está hecha de fragmentos de silenciosos edificios y de interiores en los que apenas palpita la vida urbana.

Los primeros, viviendas, almacenes o instalaciones ferroviarias se hacen presentes en desolados espacios urbanos, mientras en los segundos, impersonales habitaciones de hoteles o cafeterías, recalan solitarios personajes.


Approaching a city. "Entrando en la ciudad". E. Hopper.1946

Nightawaks. E. Hopper. 1942

Con unos puntos de vista, claramente cinematográficos y un tratamiento fuertemente contrastado de la luz diurna o nocturna, el artista construye su particular imagen de la ciudad americana, pionera de lo que posteriormente se denominará literariamente  “nuevo realismo" o "realismo social", que al acelerado movimiento y optimistas brillos con los que tradicionalmente se le ha identificado.

Una ciudad captada tanto desde lo alto de un edificio como a través de ventanas y cristaleras por las que también parecen mirar sus ensimismados usuarios.

The City. "La Ciudad".  E. Hopper. 1927
Sunlight in Cafeteria, E. Hopper. 1958

Una ciudad descompuesta con precisión geométrica en asépticas escenas urbanas, azoteas cubiertas de chimeneas y claraboyas, fragmentos de fachadas de huecos rítmicamente distribuidos, etc. hasta adentrarse en austeros espacios interiores en los que los planos y la luz cobran tanta o más importancia que las personas que los ocupan.


The Circle Theatre, E, Hopper, 1936
City Roofs. E. Hopper. 1932
Early Sunday Morning. "Temprano el domingo por la mañana dE. Hopper. 1930
Morning Sun. "Sol de la mañana". E. Hopper. 1952

Una ciudad, en fin, que en su soledad y silencio sugiere el comienzo de tantas historias como curiosos observadores nos acercamos a ella.


lunes, 9 de abril de 2018

De cuadrados y círculos _______________________________________________________


Para los arquitectos siempre ha tenido un gran atractivo las relaciones espaciales, constructivas y planimétricas entre el cuadrado y el círculo.

Desde el Mausoleo de Adriano (139 d. C.) edificado en Roma, con su gran templo circular superpuesto sobre una construcción cuadrada, hasta nuestros días se ha dado un amplio abanico de soluciones arquitectónicas relacionando ambas geometrías, como la elaboración de trompas y pechinas para pasar de la figura cuadrada a la circular o el variado juego de cómo contener una forma en la otra.


Mausoleo de Adriano  (Maqueta. Museo della Civiltà Romana. Roma)

En el Palacio de Carlos V en Granada (1533)  Pedro Machuca utiliza un planteamiento, en el que a la nítida relación geométrica "cuadrado-círculo" le suma la conceptual y funcional "construido-vacío", que responde literalmente a la dicotomía "terrenal-celestial", tan querida al Renacimiento.

La presencia del patio circular porticado en el interior de la aparentemente maciza construcción, introduce una complejidad en el edificio que da lugar a interesantes detalles, la bóveda de doble generatriz del porche, la ocupación de los intersticios entre una y otra figura, etc.


Palacio Carlos V. Granada (Planta Baja y Patio)

En 1609 se comienza a construir la Mezquita Azul en Estambul por el arquitecto Sedefkar Mehmet Aga, alumo y colaborador del maestro Sinán, realizando, quizás, la última gran mezquita del período otomano clásico.

A la claridad del trazado en planta del edificio destinado a la oración, reforzada por el grosor de sus muros perimetrales, responde en su techo con una sucesión de figuras circulares que corresponden a las cúpulas y semicúpulas que cubren todo el espacio, creando un efecto de continuidad espacial. 


Mezquita Azul. Estambul (Planta Sala de Oración e Interior)

Erik Gunnar Asplund plantea para la Biblioteca de Estocolmo (1924-8) la construcción de un cuerpo de planta circular en el centro del edificio, en este caso en forma de U, con los tres lados sensiblemente iguales de longitud, próximo a una silueta cuadrada.

Lo que en el Palacio de Carlos V era un patio, aquí es una construcción cilíndrica que alberga un limpio espacio  destinado a la Sala de libros y que se eleva por encima de la edificación ortogonal, dando testimonio de su importancia. Los intersticios se resuelven con unos pequeños patios que liberan el compromiso entre geometrías.

Biblioteca Nacional. Estocolmo (Planta e Interior)

Como si diese una vuelta de tuerca a la forma de resolver el difícil diálogo entre el círculo y el cuadrado, el estudio SANAA, formado por  Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa, realiza en el Museo de Arte Contemporáneo del siglo XXI en Kanazawa (1999-2004. Japón) un brillante ejercicio proyectual.

Un círculo de grandes dimensiones alberga numerosos cuadrados de diferentes dimensiones, la mayoría independientes de los colindantes y sin tocar el borde, valorando el papel de los intersticios y pasos intermedios como otro espacio más, que los separa y comunica a la vez. Y todo ello dentro de una atmósfera de transparencias conseguida con el empleo del vidrio como cerramiento interior y exterior.


Museo de Arte Contemporáneo del siglo XXI. Kanazawa. Japón (Planta e Interior)

Las claras diferencias entre las arquitecturas citadas no impiden constatar, sin embargo, la existencia de lugares comunes entre ellas y otras muchas más, permitiendo percibir a lo largo de la historia la riqueza de soluciones tan ajenas y tan próximas a la vez.

lunes, 2 de abril de 2018

El plano de la ciudad

Con el desarrollo de la ciudad, en la Antiguedad se hizo necesaria su representación en planos como fórmula de conocimiento y control de la misma.

En la Colección Hilprecht, de la Universidad de Jena (Alemania) se encuentra uno de los documentos cartográficos más antiguos. Se trata de un fragmento de una tablilla cerámica en la que se dibujaron y referenciaron con escritura cuneiforme templos, puertas de la ciudad, e incluso los canales que la atravesaban. 

Tablilla de Nippur (c.1500 a.C.)

Lo esquemático de su grafismo no puede ocultar el ingente proceso mental que permitió a sus autores pasar de la realidad constatable a un abstracto documento realizado con gran rigor, tal como se ha podido comprobar con los restos arqueológicos encontrados.

Pero será durante la creación y consolidación del Imperio Romano cuando se desarrolle todo un conjunto de técnicas que facilitarán a sus gobernantes el conocer la extensión de sus territorios o la organización de sus ciudades.

    
Fragmento de la Forma Urbis Marmórea
Fragmento de la Forma urbis Marmórea





























Pero será durante la creación y consolidación del Imperio Romano cuando se desarrolle todo un conjunto de técnicas que permitirán a sus gobernantes conocer la extensión de sus territorios o la organización de sus ciudades.

Hacia comienzos del siglo III d.C., se tiene constancia de que en el Templo de la Paz del Foro de Vespasiano, en Roma, existía sobre una de las paredes de las salas anexas un enorme plano que representaba con detalle el conjunto de la ciudad con sus calles y edificios.

Construido con 150 losas de mármol, medía unos 18 por 13 metros, y su nombre era “Forma Urbis Marmorea” o “Forma Urbis Severiana” en honor al emperador Septimio Severo.

A lo largo de los llamados siglos oscuros el edificio fue parcialmente demolido y sus mármoles perdidos o reutilizados, rotos, en otras construcciones, aunque el aprovechamiento de una de las paredes de la sala como muro de la iglesia de los Santos Cosme y Damián y diversas excavaciones arqueológicas ha permitido recuperar más de mil pequeños, pero muy ilustrativos fragmentos del grandioso plano de la ciudad, pero que no alcanzan al 10% de la superficie original.


Muro de la Forma Urbis Marmórea en la Iglesia de San Cosme y San Damián. Roma
Hace dos décadas, la Universidad de Stanford puso en marcha el “Proyecto Digital Forma Urbis” con el objetivo de recrear la imagen original, como si de un virtual rompecabezas se tratase y que se iría completando, con paciencia, a medida que vayan descubriéndose nuevas piezas. 

Pianta de Roma. L´Antichitá Romana, (G. B. Piranesi 1756)


lunes, 26 de marzo de 2018

Una ciudad dentro de otra


Todas las ciudades contienen en su interior muchas otras. Para empezar las que fueron a través de su historia y las que cada uno ha vivido.
Pero la ciudad de Arequipa (Perú) tiene la suerte  de contener otra ciudad físicamente. Se trata del Convento de Santa Catalina.


Patios Convento Sta. Catalina (J. M. L.)
Patios y celdas Convento Sta. Catalina (J.M.L.)


El Monasterio de Monjas Privado de la Orden de Santa Catalina de Siena, éste es su nombre original, es un conjunto monástico de importante tamaño, fundado en el s. XVI y desarrollado hasta el s. XVIII, compuesto por calles, estancias, lugares de trabajo, lugares de oración, cocinas, etc., y patios, muchos patios. Unos pequeños, como habitaciones sin techo, para iluminar y dotar de intimidad a éstas  y otros de mayor tamaño, porticados, donde propiciar el encuentro y el paseo.

Celda Convento Sta. Catalina (J.M.L.)
Patio claustro Convento Sta. Catalina (J.M.L.)


A diferencia de un convento tradicional, en el de Santa Catalina, los alojamientos están individualizados con sus recámaras para que las monjas, la mayoría provenientes de nobles y adineradas familias, pudiesen estar acompañadas por sus criadas, lo que trasladado al plano del conjunto una mayor complejidad tipológica.

Patios Convento Sta. Catalina (J.M.L.)
Celda y patio Convento Sta. Catalina (J.M.L.)


La densidad de lo que podríamos llamar su trama, la concatenación de sus diversas construcciones y espacios libres, la variedad de sus escalas, la secuencia de luces y penumbras, y la rotundidad de su colorista construcción hacen de su visita un magnífico ejemplo de la promenade architectural, utilizando la expresión acuñada por Le Corbusier.

Planta del Convento de Santa Catalina. Arequipa (Foto: J. M.L.)
Un recorrido que empieza o termina, según cada cual, deteniéndonos ante el plano del Convento que ilustra perfectamente la bondad de una sólida arquitectura hecha de sucesivas agregaciones, más o menos regulares, pero perfectamente concatenadas a través de sus calles, claustros y plazoletas y sobre todo de los silencios de sus antiguas moradoras.







jueves, 15 de marzo de 2018

Agregaciones: En buena compañía

La historia de los edificios encierra una continua secuencia de añadidos y recrecidos, motivados por la necesidad de adecuarse a los cambios culturales y de imagen o de dar respuesta a nuevas necesidades funcionales.

Y si, en ocasiones, en su reutilización o ampliación se ha puesto el énfasis en el diálogo entre diferentes, lo preexistente y lo nuevo, en otros casos se ha buscado la suave integración (no confundir con la imitación).

 Los dos ejemplos, brevemente expuestos a continuación nos muestran a mi juicio, la bondad de sus diferentes postulados.

Fundación Tapies. Barcelona (Foto: J.M.L.)
En 1990 abre sus puertas en Barcelona la Fundación Tapies, utilizando el edificio de una antigua editorial de finales del siglo XIX, obra de Lluis Dómenech i Montaner y que fue acondicionada por los arquitectos  R. Amadó y Ll. Domenech.

Pero la intervención más interesante a mi juicio, es la obra del propio Antoni Tàpies, la escultura Núvol i cadira (Nube y silla) que remata la fachada.

Detalle escultura Núvol i cadira. A. Tapies. 1990 
Si acertada es la idea de identificar el nuevo uso del edificio a través de una obra del artista cuyo nombre es el de la Fundación, tanto o más lo es el tamaño, material y posición de la misma en relación a la edificación.

Por una parte la “nube” con su ligera construcción, tubos de aluminio y mallas de acero inoxidable, no “pesa” sobre el edifico ni cuestiona el tamaño de la fachada original. Por otra, con su sutil presencia la “eleva”, rectificando sutilmente el desfase de altura con los edificios colindantes, convirtiéndose además en un icono urbano.


Concurso para la Ampliación del Banco de España. Madrid.1978. Propuesta de. R. Moneo
Hace unos años, el Banco de España decidió acometer una nueva fase de crecimiento de su sede madrileña, contando para ello con el arquitecto Rafael Moneo.

Esta iniciativa había sido objeto de un concurso restringido en 1978, en el que participó el citado arquitecto con la propuesta que se haría realidad entre los años 2003 y 2006, lo que da una idea de la estabilidad conceptual de la idea planteada, aspecto que creo no se podría decir de las soluciones de los otros concursantes.

Ampliación del Banco de España ejecutada. (Foto: Duccio Malagamba en caballerocolón)
En síntesis el proyecto parte de la ocupación de la manzana continuando discretamente con el lenguaje  de la primera y más emblemática arquitectura del Banco, la que da frente a Cibeles, utilizando los ritmos compositivos, proporciones y materiales del edificio inicial.

En su realización se pone atención especial a la solución del chaflán y a la adecuación de los órdenes arquitectónicos a la dimensión de la nueva fachada, en un ejercicio de reconocimiento y comprensión del “lugar”.

Detalle de tondos existente y nuevo (Foto: J.M.L.)

Únicamente en la corta distancia se aprecia el salto en el tiempo que separa la ampliación de la construcción preexistente. Los elementos ornamentales y figurativos presentes en pilastras, acróteras, medallones y tondos, obra del escultor Francisco López Quintanilla, no son una réplica exacta de sus precedentes y trasladan tanto la sensación de un detalle inacabado (a modo de bulto escultórico), como el ser fruto de un lenguaje “más moderno”.

Tanto la rotunda intervención en la fachada de la Fundación Tapies haciendo crecer el edificio, como la continuidad en la formalización de un trozo de ciudad con la ampliación del Banco de España nos hablan de actitudes atentas a los edificios, pero tanto o más a la ciudad.

Y nos dejan con la sensación de que, “lo que está hecho bien, bien hecho está”.