lunes, 12 de octubre de 2020

Huertos de altura


En las últimas décadas la idea del aprovechamiento ecológico y lúdico de las cubiertas planas de los edificios ha ido cobrando cada vez más importancia en nuestra sociedad, utilizándolas como pequeños jardines o huertos en las alturas.

La suma de las ventajas medioambientales de las “cubiertas verdes” junto con la práctica de la “agricultura urbana” en aquellas ha dado como resultado un panorama de pequeños, y no tan pequeños, cultivos en las azoteas.

A la cubierta del Gary Comer Yougn Center and College en Chicago le separa de las del Proyecto del nuevo Mercat de la Vall d´Hebron en Barcelona o del complejo comercial Porte de Versailles, de 14.000 m2 en París, más de 10 años y la escala. En un caso vinculada a la actividad formativa y alimenticia de los escolares y en los otros dos, de mucho mayor tamaño, a una nueva forma de producción agrícola dentro de la ciudad.


Gary Comer College and Young Center. Chicago (J. Ronan Architects. 2006)

Reforma del Mercat de la Vall d´Hebron. Barcelona (BAAS arquitectos. P: 2013)


Centro Comercial Porte de Versailles. París ( Valode & Pistre Architectes y Atlas AJN. En ejecución) 

El cultivo para autoconsumo en las terrazas particulares, y en paralelo su aplicación en centros escolares y hospitales, dio paso a iniciativas gestionadas por cooperativas o empresas especializadas que actúan sobre edificios completos, comercializando sus productos directamente o a través de los mercados de barrio. A este proceso se incorporaron también hoteles y restaurantes dotando a sus establecimientos de un nuevo “green glamour”. 


Brooklyn Grange. Nueva York (Izda. Fragmento foto  A. Mclean)

Ostergro. Copenhague


Azotea Hotel Wellington. Madrid y  Restaurante Op Het Dak. Rotterdam

Una variante, con gran repercusión en el paisaje visual que no siempre percibimos, es la intervención en el interior de patios de manzana.

Las actuaciones de la empresa Mercadona transformando las cubiertas de algunos de sus establecimientos situados en patios de  manzana de Madrid o las iniciativas de Orto fra i cortili en Milán son un magnífico ejemplo de ello, y suponen un cambio radical en la configuración de estos espacios introduciendo lo “verde” en su interior. 


Cubierta Centro Mercadona. Barrio de Chamberí. Madrid (2015. Fuente: Mercadona)

Azotea  edificio Piuarch en patio de manzana Barrio de Brera. Milán (Orto fra i cortili. Foto D. Cavadini)


Bien es verdad que sólo con medidas de este tipo no se resolverán los graves problemas medioambientales de nuestro planeta, y que en algunos casos éstas responden a un interés estrictamente comercial y publicitario, pero sin duda estos nuevos usos están contribuyendo, además de a otros beneficiosos aspectos, a crear singulares y atractivos espacios.

lunes, 5 de octubre de 2020

La ciudad a nuestros pies



Cuando se viaja a una ciudad por primera vez es conveniente enterarse si existe una maqueta de la misma para verla. Es la forma más cómoda y completa de “entender” su formación.

Las primeras maquetas de ciudades que conocemos en España pretendían reflejar la realidad urbana -civil o militar- del momento, basándose en planos de fechas relativamente próximas a su realización.

Cádiz posee una de las maquetas más antiguas de la ciudad. Encargada por Carlos III, fue realizada en 1777 por el ingeniero militar Alfonso Ximénez, de acuerdo con el Plano de la Ciudad de 1749.

Fragmento de la Maqueta de la ciudad de Cádiz. (Museo Histórico Municipal de Cádiz)

Cincuenta años después Fernando VII encarga en 1828 la creación del modelo de la ciudad de Madrid, dentro de su idea de constituir un Gabinete que contuviese la representación volumétrica de todas las ciudades españolas. El ingeniero León Gil de Palacio, autor de la misma, levantó previamente el plano topográfico correspondiente.

Maqueta de la ciudad de Madrid (Museo de la Historia de Madrid)

Mucho más singular resulta la génesis de las que se hacen en la década de los 30 del siglo XX para Roma y Berlín bajo el patrocinio de sus totalitarias ideologías que buscaban reproducir su pasado Imperial.

En 1933 Mussolini encarga la realización de una maqueta de la antigua Roma para conmemorar el nacimiento de Octavio Augusto, que realiza el arquitecto Gismondi de acuerdo con el plano levantado por el arqueólogo R. Lanciani y que se termina en 1937.

Su ejecución significó una decidida reivindicación de su glorioso pasado, que había puesto en marcha el fascismo italiano el año anterior con la proclamación del nuevo Imperio.

La maqueta ha sido utilizada como modelo por el dibujante A. Uderzo y sus continuadores para recrear la antigua Roma en las aventuras de Astérix.

Fragmento de la maqueta de la Roma Imperial (Museo della Civiltà Romana. Roma)
Ilustración de "Los laureles del César"  (R. Goscinny y A. Uderzo.  1972. Ed. Hachette)

Casi a la par, n 1937, el arquitecto Albert Speer, posterior Ministro de Armamento y Producción de Guerra del Reich, recibió el encargo del Fürher de proyectar el nuevo Berlín bajo el nombre de Welthauptstadt Germania (“Germania Capital mundial”), realizando una espléndida maqueta que fue objeto de toda la atención de Hitler, como el ”todopoderoso creador” que se consideraba.

La maqueta aparece en la película Der Untergang (“El hundimiento”. O. Hirschbiegel. 2004) y fue expuesta por primera vez, después de la guerra, en la exposición Berlin Unterwelten, en el año 2008.

Maqueta de Welthauptstadt Germania (“Germania Capital mundial”)
A. Hitler y A. Speer ante una maqueta de la futura Germania.

A partir de la década de los 60 las maquetas de las grandes ciudades que se realizan son la expresión de su desarrollo, siguiendo el modelo de la de Nueva York, construída para la Feria Mundial de 1964 con el nombre de The Panorama of the City of New York, utilizada como propaganda ideológica del éxito del modelo económico americano.
  
Diseñada por el arquitecto urbanista Robert Moses y realizada bajo la dirección de Raymond Lester &Associates contaba con un corredor elevado desde el que contemplar este espectáculo urbano.


Maqueta de Nueva York (Museo de Arte. Queens. NY)

Siguiendo ese modelo, Shangai encargó a principios de este siglo una maqueta de la ciudad en la que se incluían las previsiones para el año 2020, actualizándola con las novedades edificatorias de estas últimas décadas, expresión de "la carrera" por construir más edificios y más altos.

Limpiando la Maqueta de Shangai (Museo de Planeamiento Urbano. Shangai)

Sin duda gran parte del atractivo de contemplar una maqueta radica en esa sensación que tan bien transmiten algunas de las anteriores imágenes. Desde la hitleriana Germania a la democrática  Nueva York, quienes la contemplan, sea el dictador de turno o la anónima sociedad civil, sienten, sentimos, con lo que ello significa, “la ciudad a nuestros pies”.






lunes, 28 de septiembre de 2020

Las cosas, las casas y las gentes

Hace poco más de 25 años, en 1994, el suplemento EL SEMANAL de EL PAÍS publicaba un extra con el título “Retrato del mundo. Familias de 30 países nos descubren todos los secretos de sus vidas” en el que nos mostraba a sus componentes, de diferentes lugares y distintos niveles económicos y sociales, con sus muebles, enseres y objetos delante de sus casas, acompañados de una descripción y su inventario. 

En las imágenes de “Retrato del mundo” los objetos oscilan entre lo estrictamente funcional y lo claramente decorativo, pero todos ellos, o muchos de ellos a buen seguro, eran imprescindibles para cada familia en el momento de la fotografía. 

Página Familia Skeen. Pearland. Texas. EE.UU. (SUPLEMENTO. EL PAÍS. Foto P. Ginter y P.Menzed) 

Página Familia De Frutos. Segovia. España (SUPLEMENTO. EL PAÍS.  Foto J. M. Navia)

Página Familia Saleh-Alí. Bagdad. Irak  (SUPLEMENTO. EL PAÍS.  Foto A. Boulat)

Desde la acumulación compulsiva de cualquier familia de clase media del llamado primer mundo a las escasas propiedades de una familia de la India o Guatemala, el conjunto de imágenes nos hablaban de mucho más que de sus disponibilidades económicas, descubriendo en los rostros de los fotografiados su actitud ante la vida con sus satisfacciones, aspiraciones y resignaciones.

Familia Pfitzner y sus cosas. Colonia. Alemania. (SUPLEMENTO. EL PAÍS.  Foto P. Ginter)

Familia Yadev y sus cosas. Abraura Village. India (SUPLEMENTO. EL PAÍS.  Foto P. Ginter)

Familia Qampie y sus cosas. Soweto. Suráfrica. (SUPLEMENTO. EL PAÍS. Foto P. Menzel)

Su contemplación, un cuarto de siglo después, se entrelaza con el recuerdo de la instalación "Waste Not". (“No desperdicies”) de Song Dong en el MOMA de Nueva York, que A. Muñoz Molina explicaba en un artículo de BABELIA (11.07.09). 

En ella se mostraban múltiples objetos que acumuló la madre del artista a lo largo de décadas de su vida en la República Popular  China, rememorando de alguna forma la vida de aquella, pero sobre todo la propia vida de las cosas, o como dice el escritor "en las cosas". 

Waste not. "No desperdicies" (S. Dong. MOMA NY. 2009)

Esta idea del valor de las cosas y las casas abre la puerta a imaginar, como si se tratase de un ejercicio de “actualización” dadas las profundas transformaciones que ha vivido la sociedad en este último cuarto de siglo. 

Detalle Familia Natoma. Koualourou. Malí. (SUPLEMENTO. EL PAÍS.  Foto P. Menzel)

Detalle Familia Ukita. Tokio. Japón (SUPLEMENTO. EL PAÍS.  Foto P. Menzel)

Familia Cakoni. Burrell. Albania. (SUPLEMENTO. EL PAÍS.  Foto L. Psihoyos)

Porque ¿de qué forma habrán evolucionado estas personas?, ¿seguirán vivas?, ¿cómo vivirán?, ¿qué habrá pasado con sus casas y sus cosas y cuáles serán ahora? ... ¿habrán alcanzado sus sueños?.


lunes, 21 de septiembre de 2020

La ciudad en el cómic

La relación entre la ciudad y el cómic (o el tebeo como popularmente se llamaba en España) ha sido y es literal y formal, en la medida en que “las aventuras” que en ellos se narran se desarrollan en un marco arquitectónico  y urbano.

En los últimos años se han publicado numerosas “historias ilustradas” sobre la ciudad, la casa o la obra de grandes arquitectos. De las primeras ya existían magníficos ejemplos como La ville/Die Stadt (1925) de F. Masereel o New York: The Big City (1986) de Will Eissner, en las que se ilustra su evolución o la historia de un barrio.

A ellas hay que sumar otra historia de la ciudad. La que se puede construir con las múltiples y variadas viñetas de tantas publicaciones cuyo objetivo no era tanto explicar su evolución, como dar soporte escenográfico a la acción, conformando todas juntas un magnífico retablo.

En él coexistirían el rigor de la documentación histórica con la ingenuidad de los tópicos, la recreación de la actualidad con la fantasía imaginativa de lo que está por venir. Porque los dibujantes e ilustradores al no verse sometidos a la férrea disciplina de la construcción (la famosa Firmitas de Vitrubio) se adentran con toda libertad en el mundo de la fantasía, con la única condición de que lo dibujado sea reconocible.

A modo de ejemplo se presenta una selección de 24 viñetas de distintos guionistas y dibujantes que componen una página de un cómic de cómics, una historia ilustrada cuyo protagonista no es un héroe o un villano. Es la ciudad.


LA CIUDAD ANTIGUA. El Jabato (F. Darnis, 1958) y Astérix. La residencia de  los dioses (Uderzo y Goscinny, 1971)

LA CIUDAD MEDIEVAL. Los compañeros del crepúsculo  (Bourgeon, 1990) y El Príncipe Valiente (H. R. Foster, 1972)

LA CIUDAD ÁRABE. La casa dorada de Samarcanda (H. Pratt, 1989) y El cangrejo de las pinzas de oro (Hergé, 1953)

ASENTAMIENTOS INDÍGENAS. Jonathan Catland (Blanc-Dumond y Harlé, 1975) y Bartolomé de  las Casas (Redondo, 1992)

LA COLONIZACIÓN: EL FAR-WEST.. Arizona Love (Giraud y Charlier, 1990) y  Lucky Luke : El hombre de  Washigton (Guerra y Achdé, 2014)

LA CIUDAD EUROPEA A FINALES S. XIX. Cita en Seven Oaks (Flo´ch y Riviere, 1985) y Aqui même (Tardi, 1981) 

LA CIUDAD AMERICANA EN EL S. XX. Contrato con Dios (W. Eissner, 1978) y Tintín en América (Hergé, 1945)

LA CIUDAD CONTEMPORÁNEA. Largo Winch (Franq y Van Hamme,  1993) y Encuentros y Desencuentros (Muñoz y Sampayo, 1977)

HACIA LA MEGALÓPOLIS. Akira (K. Otomo, 1990) y Made  in Los Ángeles (Moebius, 1989)

LA CIUDAD POSTBOMBA. Rankxerox 2 (Liberatore y Tamburini, 1984) y Hombre (Ortiz y Segura, 1981)

LA CIUDAD DEL ESPACIO.  Atmósfera cero (Steranko, 1981) y Planeta Difool (Moebius y Jodorowsk,1989)

CIUDADES FANTÁTICAS. Flash Gordon (A. Raymond ) y La fiebre de Urbicanda (Schuiten y Peeters1985)

Este breve “relato” no puede tener otro final que el que era tan habitual en los tebeos e historietas por capítulos que cerraban momentáneamente sus páginas con un

    “CONTINUARÁ”


lunes, 14 de septiembre de 2020

A la captura del espacio interior


Desde finales del s. XIII la representación del interior de los edificios en la pintura vivió un proceso que culminaría un siglo después con los estudios sobre la perspectiva de F. Bruneleschi (1377-1446) y los tratados de L. B. Alberti (1404-72).

Los mejores artistas de las escuelas de Siena y Florencia se enfrentaron a cómo representar tridimensionalmente el espacio, a través de la perspectiva caballera, superando paulatinamente el esquematismo geométrico de épocas anteriores.

Giotto di Bombone (1264-1337) y Duccio di Buoninsegna (c. 1255-c. 1318) fueron los pioneros en la búsqueda del realismo arquitectónico, y a ellos se sumaron otros muchos que coincidirán en ciertos “gestos” que ponen de manifiesto la carga intuitiva con la que trabajaban y la ausencia de una teoría científica.

Entre ellos destaca el recurso a una relación "interior-exterior", ante la dificultad de dominar el espacio interior. 


Giotto, por ejemplo, elimina una de las paredes del recinto donde se desarrolla la narración dejando su arquitectura de columnas y muros al aire, ya sea un refinado templo o una construcción más modesta, como si estuviese en una posición claramente exterior.

"La aparición de San Francisco al obispo de Asís y a fray Agustín" (Giotto. 1290) y "El sueño de santa Ana" (Giotto, c.1302)


Duccio, de forma similar, crea una arquitectura totalmente “abierta” de finas columnas que sostienen pórticos y doseles, bajo los cuales ocurren milagros y curaciones, estableciendo igualmente una clara diferencia entre el espacio interior, donde se desarrolla la acción, y el exterior, desde el que se contempla.

"La Anunciación" y "Cristo acusado por los fariseos" Detalles del retablo La Maestá (Duccio. 1308-11)

Las arquitecturas representadas se irán haciendo paulatinamente más complejas para dar cobijo a las historias que se desarrollan en diferentes niveles, como las realizadas por S. Martini (1284-1344) y A. Lorenzetti (1290-1348), recurso ya utilizado por Duccio en las tablas de La Maestá, generando una tensión formal y narrativa entre los dos pisos, máxime cuando la escalera que los comunica constituye otro escenario.

Detalle del retablo Agostino Novello (Simone Martini. 1324) y "Vida de san Nicolás" (A. Lorenzetti. 1327-32)


T. Anddi (1290-1366) retomará como marco pictórico el interior del templo, sometiendo las proporciones de su arquitectura a una "exquisita deformación", mientras P. Lorenzetti (1280-1348) volverá a las arquitecturas planas en los que utiliza la comunicación de los protagonistas para dotar de dinamismo a la obra.

"La expulsión de san Joaquin del templo (T. Gaddi. 1328) y"Beata Umilta cura a una monja enferma" (P. Lorensetti. 1341) 


En el siglo XV este recurso “Interior-Exterior” seguirá estando presente en la pintura, pero paulatinamente, y con el apoyo del conocimiento de la técnica de la perspectiva se irán fundiendo ambos ámbitos hasta hacernos participar de la intimidad de la casa o de la solemnidad del templo representado para acoger o realzar la escena protagonista como en la obra de R. Campin (c. 1375-1444).  

"Tríptico de La Anunciación" (R. Campin. 1425-30)




 

lunes, 7 de septiembre de 2020

Construir con el agua. Luis Barragán y Carlo Scarpa


¿Quién no ha sentido el placer de descansar al lado del curso de un riachuelo, de sentir la tranquilidad de las aguas de un estanque o de dejarse llevar por el constante murmullo de un manantial?

Desde las primeras sociedades claramente urbanas se incorporaron estas sensaciones en la arquitectura a través de los jardines y patios privados. La civilización romana primero y la árabe y japonesa posteriormente construyeron por doquier magníficos ejemplos que sirvieron de inspiración para muchos arquitectos modernos.

Palacio de Comares y Patio de los Arrayanes. Alhambra de Granada. (s. XIV) y Pabellón de Alemania. Barcelona (Mies van der Rohe y L. Reich. original: 1929. reconstrucción: 1983-86) (Fuente: wikimedia y R. Ramírez)

En pleno siglo XX dos grandes arquitectos, muy diferentes en sus planteamientos y obras, Luis Barragán (Guadalajara, México, 1902-88) y Carlo Scarpa (Venecia. Italia, 1906-78) utilizaron el agua como un elemento más en la construcción de sus obras. 

Mientras  el primero estuvo influenciado por las albercas mexicanas y los jardines andalusíes, el segundo encontró la motivación en la ciudad en la que nació y en su querencia por lo oriental.

Luis Barragán, arquitecto de planos y volúmenes, de luces y  colores, hace del agua parte de todo ello, definiendo sus tersas láminas que dotan de profundidad a sus arquitecturas. En las Colonias "Las Arboledas" (1958-63) y "Los Clubes" (1961-72), destinadas a amantes de la equitación, proyecta grandes estanques para el refresco de los animales (su profundidad está pensada, en palabras del arquitecto, "... para que al pasar el caballo, le llegara el agua a la panza"), componiéndolos formalmente con limpios muros de vivos colores.

Fuente del Bebedero en "Las Arboledas" y alberca en "Los Clubes". Aizapán. Ciudad de México (Fuente: Barragan Foundation)

La Fuente de los Amantes (1964) situada en “Los Clubes” se resuelve con una composición espacial, casi neoplástica, formada por gruesos muros de fábrica, que forman un pórtico de planos cruzados, por uno de los cuales discurre un canal con gárgola, y la propia superficie del agua.

Fuente de los Amantes. Fraccionamiento "Los Clubes". Atizapán. Ciudad de México (L. Barragán. 1964-69)

Con un carácter estrictamente privado, en las Casas Gálvez (1955) y Gilardi (1976), la presencia del agua transmite una agradable sensación de serenidad. En el primer caso un pequeño estanque, casi encerrado entre altos muros de color rosa, se abre a la entrada de la vivienda, produciendo a lo largo del día un variado mural de cambiante geometría.

El patio lateral a la entrada de la Casa Gálvez. Ciudad de México (L. Barragán, 1955) (Fuente: y Barragan Foundation)

En la segunda, “la alberca”, solicitada por los propietarios, ocupa un lugar privilegiado, compartiendo espacio con la sala comedor abierta al patio central de la casa. Su cuidado tratamiento con la introducción de un muro laminar, la utilización de colores contrastados y la tamizada entrada de luz cenital, que en ciertos momentos dibuja un rayo de sol, hacen de la presencia del agua un espacio dentro de otro creando una singular atmósfera.

La alberca en la sala comedor de la Casa Gilardi. Ciudad de México (L. Barragán, 1976. Fuente:Iluminet)


Por su parte C. Scarpa, arquitecto del detalle, en la conferencia pronunciada en Madrid en 1978 con el título “Mil cipreses” explicaba  “A mí me gusta mucho el agua, quizás porque soy veneciano…”  y en sus obras se aprecia su modelado como si fuese un ceramista o un escultor poniéndola en relación con su rica arquitectura.

En la reforma parcial y ajardinamiento del palacio sede de la Fundación Querini-Stampalia (1961-63) el eje longitudinal que atraviesa la sala de exposiciones pone en relación los dos espacios en los que el agua tiene protagonismo, il Portego de acceso en barca y el jardín posterior.

En el primero no introduce propiamente el agua, sino que inteligentemente permite su entrada en épocas de aqua alta, creándole un recorrido al separar las nuevas plataformas y peldaños de los muros del edificio.

La entrada a la Fundación Querini-Stampalia desde el Canal, Venecia (C. Scarpa. 1961-63) (Fotos: The rumbling y A.van Dieboet)

En el jardín, C. Scarpa despliega su geométrico lenguaje encadenando con un canal lineal un estanque de nenúfares, una pila en la que hace girar al agua, una pileta con un recorrido laberíntico y otros elementos, generando un sugerente recorrido visual y sonoro.

El agua en el jardín de la Fundación Querini-Stampalia, Venecia (C. Scarpa. 1961-63)

Bien diferente es su actitud en el Monumento a  la Partisana (1964-68). Aquí el arquitecto se apodera de un pedazo de la orilladle la Laguna de Venecia, haciendo que el agua recorra el laberinto que dejan entre sí las 83 piezas de piedra y hormigón sobre las que yace la escultura de A. Murer, que es periódicamente cubierta por las aguas.

Monumento a la Partisana. Venecia (C. Scarpa arqto y A, Murer escultor. 1964-68) (Fotos: T. Nemeskeri e Isever Venezia)

Por último, en el Complejo funerario para la familia Brion (1969-78) anexo al Cementerio de San Vito d´Altivole (Treviso) desarrolla, íntimamente ligado a una poética arquitectura de hormigón, un camino de agua evocador de la propia vida.

El agua pone en relación las tres piezas fundamentales del conjunto a través de un fragmentado canal que rodea y protege el Pabellón de Meditación y la Capilla, dejando el ámbito de la Tumba sin agua como expresión del poder de la muerte sobre a la vida.

Los estanques del Pabellón de Meditación y de la Capilla. Complejo funerario para la familia Brion. Treviso (C. Scarpa. 1969-78)

Arquitecturas todas ellas hechas para los sentidos, en las que se dibuja el recorrido del agua, dotándole de sonido y se modela su forma bajo la luz, que le incorpora los reflejos y el color.